Luis Sánchez [email protected]
Parece lógico que el partido liberal constitucionalista (PLC) proponga para ocupar el cargo vacante de contralor suplente a un ex coronel de la desaparecida Guardia Nacional, Nicolás Valle Salinas, quien desempeñó funciones militares de alta responsabilidad durante el régimen somocista, como reacción a la propuesta del FSLN de que dicho cargo sea ocupado por Vicente Chávez, un ex alto mando de la extinta Direción General de Seguridad del Estado (DGSE) sandinista y ex teniente coronel del Ejército Popular Sandinista (EPS).
En realidad, si un ex DGSE puede ser contralor de la República ¿por qué no podría serlo también un ex GN? Por lo menos legalmente, el hecho de que ambas personas hubieran desempeñado altos cargos en los cuerpos represivos somocista y sandinista, no es causa de impedimento para que ahora ocupen ese o cualquier otro cargo público.
Tampoco es justo condenar a alguien por el solo hecho de que perteneció a la Guardia Nacional somocista y a la DGSE sandinista, instituciones que no fueron llevadas ante ningún tribunal nacional ni internacional para que las juzgara, condenara o absolviera. Si Vicente Chávez y Nicolás Valle Salinas hicieron algo malo, pues habría que acusarlos con testimonios y pruebas verificables para que se les juzgue y condene si se demuestra que son culpables, o se les absuelva si resultan inocentes, o que se les deje en paz si fueron amnistiados o no se les puede probar nada, o si por el tiempo transcurrido no son ya sujetos de enjuiciamiento.
Personalmente no sé nada del ex alto oficial de la DGSE y ex teniente coronel del EPS, Vicente Chávez. No fui formalmente preso durante el sandinismo y, por lo tanto, no conocí sus procedimientos de investigación ni su régimen carcelario. De estos sólo conozco lo que relatan sus víctimas y lo que me contaron algunos amigos que sí fueron presos políticos durante el sandinismo y que también lo fueron bajo el somocismo, y me aseguraron que el sistema “revolucionario” fue mucho más cruel que el somocista.
Pero del ex coronel GN Nicolás Valle Salinas sí fui su prisionero —por causas políticas, valga la aclaración, pero no sandinista—, una vez en El Hormiguero (en febrero de 1971) y otra en la Cárcel Modelo de Tipitapa en 1976.
La primera vez Valle Salinas era —creo— comandante de la Policía de Managua. Recuerdo que al capturarme los agentes de la Seguridad me incautaron un automóvil que estaba inscrito a nombre de mi suegra, quien por ese motivo fue detenida y llevada ante Valle Salinas, quien increpó a la señora: —”¿Por qué no lo denunció si usted sabía que él andaba en actividades subversivas?”. Y ella le replicó: —”Porque es mi yerno y padre de mis nietas. ¿Denunciaría usted por algo así al padre de sus nietos?”. —”Tiene razón, señora”—, replicó el jefe militar y acto seguido ordenó que la pusieran en libertad. Luego hizo que me presentaran ante él, en su oficina, me obsequió con un paquete de cigarrillos extranjeros, me contó sobre sus estudios universitarios en México, discutimos sobre marxismo y me aconsejó que no siguiera por “el mal camino” del antisomocismo y el socialismo.
La siguiente vez fue en 1976, en la Cárcel Modelo de Tipitapa. Un domingo, durante la visita, dos niños (me parece recordar que eran sobrinos del militante sandinista esteliano Tobías Gadea) mientras jugaban cayeron del segundo piso y se lastimaron. Entonces Valle Salinas dispuso medidas para ordenar las visitas familiares y el régimen carcelario, pues, a decir verdad, había bastante desorden. Entre otras medidas Valle Salinas dispuso no permitir más a niños en las visitas, separar las visitas conyugales de las generales y autorizar las primeras sólo mediante presentación de certificados de matrimonio. Los familiares de los presos protestaron contra las medidas de Valle Salinas, lo acusaron de violación de los derechos humanos, pero a decir verdad se puso bastante orden en el penal, donde disfrutábamos de un buen trato y de las comodidades que permitía el nivel económico de los familiares de cada preso político.
En lo que respecta a Vicente Chávez, el ex alto cuadro de la DGSE sandinista y del EPS, repito que no sé absolutamente nada. Pero quienes tengan de qué acusarlo deberían hacerlo públicamente, para saber a qué atenernos.
En cualquier caso, la verdad es que por delicadeza el PLC y el FSLN no deberían colocar en puestos públicos que requieren mucha solvencia política y moral a personas que formaron parte de los cuerpos represivos de las dos dictaduras, aunque ellos personalmente no se hubiesen involucrado o no se les haya probado participación en crímenes y violaciones de derechos humanos. El PLC y el FSLN lastiman los sentimientos de las muchas víctimas de ambas dictaduras cuando nombran a tales personas para ocupar cargos públicos de alto rango. Habiendo en Nicaragua tantas personas calificadas para desempeñar cualquier función oficial, ¿por qué nombrar a ex funcionarios de los antiguos cuerpos represivos que son de ingrata memoria para la mayoría de los nicaragüenses?
Se dice que los pueblos, igual que las personas, guardan en su memoria como dentro de un armario los fantasmas de sus culpas anteriores, los cuales rondan siempre en la conciencia de las generaciones del presente. Así es, y mientras no haya en Nicaragua una verdadera reconciliación nacional —no los pactos entre cúpulas para repartirse cargos y beneficios del poder— esos fantasmas no deberían salir de los armarios.