El derecho a participar

Joaquín Cuadra Lacayo*

Es innegable que el mejor escenario electoral para el PLC de Arnoldo Alemán es aquel en el cual el Partido Conservador no participe en las próximas elecciones de noviembre. De allí su obsesión por excluirlos, objetivo para el cual está dispuesto a pagar los costos.

El Presidente Alemán ha sido explícito en señalar que el Dr. José Antonio Alvarado será inhibido de participar en las elecciones, debido al supuesto incumplimiento del procedimiento de renuncia a la ciudadanía estadounidense por parte de éste, aún y cuando el mismo presidente nombró al ahora candidato vicepresidencial en tres carteras ministeriales durante su administración, cargos para los cuales se requiere la nacionalidad nicaragüense. Nos consta, como Unidad Nacional, que las advertencias del Dr. Alemán en materia de inhibición electoral se cumplen, aunque deban ser ejecutadas por otro Poder del Estado. Ésta es por lo tanto una amenaza real que pende sobre las aspiraciones del Partido Conservador.

Por otra parte, el proceso de revisión de las firmas por el Poder Electoral es otro obstáculo que deberá salvar el Partido Conservador. Dicho proceso, carente de legalidad, está plagado de trampas, triquiñuelas y manejo discrecional. Bien lo sabemos en Unidad Nacional a quienes de un tajo se nos anularon diez mil firmas en octubre pasado y se nos quiso imponer un procedimiento de revisión absolutamente arbitrario.

Lo cierto, sí, es que el Partido Conservador está en el juego electoral y representa una alternativa al menos distinta a las ofertas del PLC y del FSLN, y que más allá de sus propias limitaciones históricas, es una opción que se ha erigido hasta ahora sobre la base de un discurso contra el pacto y la corrupción. En esta perspectiva su propuesta podría constituirse en una amenaza para los partidos pactistas.

Si la expresa voluntad del PLC de impedir la participación del PC en las elecciones de noviembre próximo, no se materializa, no será por falta de voluntad, sino por la imposibilidad de lograrlo frente a una opinión pública nacional e internacional que está cada vez más atenta a las amenazas que se ciernen y ejecutan contra la democracia en Nicaragua y la legitimidad del próximo proceso electoral.

Por otra parte y como lo hemos afirmado antes, el apoyo que la cúpula del FSLN ha expresado al derecho del Partido Conservador a participar en las próximas elecciones, está impregnado de cinismo. No fue igual su reacción ante las inhibiciones en serie que hizo el Consejo Supremo Electoral en las elecciones municipales de noviembre del dos mil, ni cuando ese mismo órgano negó la personalidad jurídica a Unidad Nacional. Impedimentos y rechazo que se hicieron precisamente aplicando la Ley Electoral hija del pacto de la cúpula del FSLN y del PLC y donde fueron los representantes del sandinismo oficial quienes más tenazmente se opusieron a que Unidad Nacional fuese legalizada.

Hoy, a voz en cuello, los voceros de la cúpula del FSLN atropelladamente expresan su apoyo al derecho del Partido Conservador a participar en las elecciones. Lo hacen por cálculo político y oportunismo electoral. En sus cuentas, el PC debería restar votos al PLC y en esa medida ampliar la brecha de diferencia en los resultados de los comicios, todo en favor de restituirle el poder a la vieja cúpula sandinista.

Unidad Nacional, a pesar de haber sido impedida de participar en el actual proceso electoral y de no ser parte de la alianza conformada por el PC y el PLD, apoya el legítimo derecho del Partido Conservador a participar en las elecciones de noviembre con su actual candidato a la Vicepresidencia, Dr. José Antonio Alvarado. Dicho apoyo a ese derecho se sustenta en nuestros principios y compromisos con el sistema democrático.

De igual manera no cesaremos en nuestra batalla legal y política por conquistar el legítimo derecho a que se nos otorgue la personalidad jurídica como partido político y construir una nueva opción a los nicaragüenses para los próximos años.

Si el Partido Conservador es impedido de participar en las elecciones y con independencia de los resultados de las mismas, no quedarán dudas de que en Nicaragua se habrá impuesto una nueva dictadura bicéfala y en consecuencia las elecciones de noviembre estarán marcadas por la ilegitimidad. Entonces será necesario la unidad de todas las fuerzas antipactistas para reconquistar la democracia, y allí estará Unidad Nacional cumpliendo con su deber.

* Presidente del Partido Unidad Nacional.  

Editorial
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