Noelia Sánchez Ricarte – [email protected]
RIVAS.- La necesidad de que en la Isla de Ometepe exista una sólida organización que esté preparada para enfrentar un posible desastre, ha incidido para que las autoridades municipales, Organismos No Gubernamentales y el Ejército, den una voz de alerta entre los pobladores de este lugar.
El jefe del Ejército en la Cuarta Región, mayor Abel Zapata, mencionó que la Isla de Ometepe no “está exenta” de un posible desastre puesto que “tiene un volcán activo, entonces hablemos de amenazas, vulnerabilidad y riesgos”.
Los pobladores de Moyogalpa, convocados por el alcalde Aquiles Sánchez, se reunieron para reactivar el Comité municipal para la prevención, mitigación y atención de desastres.
AMENAZA LATENTE
El mayor Zapata dijo que en esta isla “la amenaza fundamental es un volcán activo, han pasado muchísimos años y no ha hecho una erupción, pero ha tenido su actividad permanente”.
Destacó que las escorrentías han afectado diversos puntos de la isla y por tanto casi todas las comunidades que están ubicadas en las faldas del Volcán Concepción “tienen una vulnerabilidad alta”.
El militar destacó que las cárcavas que se encuentran en las laderas del Concepción tienen grandes cantidades de “materiales sueltos que se han ido acumulando y aumentando, hasta el punto que ya se han tapado algunas”.
Esto según Zapata, representa un alto riesgo pues con la entrada del invierno los materiales acumulados podrían desplazarse con gran facilidad, e incluso podría aterrar a cualquier comunidad que esté ubicada en las laderas.
SENSIBILIZAR A LA POBLACION
Zapata destacó la importancia de la preparación de la población y que “se debe invertir más en la fase del antes”. Esto “implica organización y capacitación a brigadistas, como de comités municipales y locales”.
“En la isla hay que prepararse para que los daños sean menores y sin organización no funciona nada”, agregó Zapata y destacó que en este lugar existe la ventaja de que ya hay una preparación.
Zapata recordó la experiencia vivida con el deslizamiento del Maderas, donde prácticamente desapareció un poblado (El Corozal), donde quedaron 36 casas destruidas, siete muertos y gran cantidad de heridos.
En este caso, Zapata destacó que “nadie esperaba que sucediera y no había un trabajo previo de organización”.