Libertad de expresión para mí o para ti

Adolfo Olivas O.

En el decurso del tiempo la humanidad ha luchado por la libertad de expresión. Grandes hombres han librado célebres batallas ofrendando sus vidas en favor de expresar públicamente sus ideas.

La lucha por el derecho de expresar libremente sus opiniones, les acarreó la persecución y la muerte a pensadores que con la palabra y la pluma exponían su pensamiento.

Las opiniones del filósofo Sócrates lo condujeron a que los políticos y religiosos de la jerarquía helénica lo condenaran a muerte, sus doctrinas eran consideradas corruptoras de los jóvenes atenienses.

La defensa de Sócrates es hoy en día uno de los discursos más elocuentes en favor de la libertad de expresión que a través de la historia ha sido cercenada por los gobernantes.

“Si, con relación a esto, me dejarais: ‘[…] te absolvemos, pero con esta condición: de que dejes esos diálogos examinatorios y ese filosofar; pero si eres sorprendido practicando eso todavía, morirás’ […]”.

“Yo os respondería: ‘Os estimo, atenienses, pero obedeceré al dios antes que a vosotros y, mientras tenga aliento y pueda, no cesaré de filosofar, de exhortarlos y de hacer demostraciones a todo aquel de vosotros con quien tope […]”.

“Atenienses, tened presente que yo no puedo obrar de otro modo, ni aunque se me imponga mil penas de muerte, […] absolvedme o no me absolváis”; así propugnó Sócrates a favor de la libertad de expresión.

Los fariseos obligaron a Poncio Pilato a dar muerte a Jesús por causa de sus doctrinas y ordenaron a sus seguidores que dejaran de predicar, pero éstos preferían morir antes que claudicar a sus enseñanzas.

La batalla por este derecho no terminó con el progreso en el siglo XX, pues están latentes los ataques en contra del libre pensamiento. Se continúa con el concepto: “Libertad de expresión para mí, pero no para ti”. Título de un libro que publicó Nat Hentoff.

En nuestro país hay muchos desmanes del gobierno, que atentan contra la irrestricta libertad de información, tales como la “persecución fiscal” y la “inadecuada distribución de la publicidad estatal”. Es decir el dinero del pueblo se utiliza para premiar o castigar.

En Nicaragua, históricamente algunas normas jurídicas han servido de mordaza para los periodistas, aplicadas por el carácter autoritario de los gobiernos, y en ese sentido sería lamentable que los legisladores incluyeran en el nuevo Código Penal sanciones contra los periodistas por denunciar la corrupción.

Es urgente y necesario, la creación de la “Ley de Acceso Ciudadano a los Documentos Públicos” de conformidad a lo establecido en la Constitución Política de Nicaragua, para que los hombres y mujeres de prensa informen veraz y objetivamente del rumbo que toman los caudales públicos.

Algunos gobiernos latinoamericanos han aprobado leyes que permiten el acceso a los documentos públicos, como el caso de Argentina y Costa Rica.

Los principios de la Declaración de Chapultepec contemplan que “sólo mediante la libre expresión y circulación de ideas, la búsqueda y difusión de informaciones, la posibilidad de indagar, y cuestionar, de exponer y reaccionar, de coincidir y discrepar, de dialogar y confrontar, de publicar y transmitir, es posible mantener una sociedad libre”.

* El autor es periodista, de Estelí.  

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