- Contraste con aduana nica los pone en verguenza
Pablo Guerén Catepillán (LA NACION)[email protected]
Cuesta entender que el hecho de pasar de un país a otro provoque a muchas personas, diariamente, humillaciones, rabias y hasta lágrimas.
Pero basta llegar al sector costarricense del paso fronterizo de Peñas Blancas, límite con Nicaragua, para arriesgarse a sentir alguna de esas sensaciones.
Incluso el embajador de Costa Rica en Nicaragua, Javier Solís, y el mismo gerente de ese puesto, Oscar Vindas, calificaron esta frontera como una “vergüenza nacional”.
Malos tratos de funcionarios de Migración, trámites de hasta tres horas, presas de furgones de varios kilómetros y baños asquerosos, insuficientes y por cuyo uso cobran ¢100.
Como si fuera poco, el panorama también incluye adolescentes prostitutas, cambistas que son también prestamistas y una serie de cobros “poco claros”… Esos son algunos males que viven a diario camioneros, choferes de buses y viajeros en Peñas Blancas.
NICARAGUA, OTRO MUNDO
Edificios nuevos y otros en construcción, patios amplios, baños cómodos y limpios, y una inversión que en los últimos tres años ha alcanzado cerca de los ocho millones de dólares, reciben al visitante al pasar al lado nicaragüense.
Los trámites no tardan más de diez minutos y, aunque faltan computadoras, las caras largas del puesto tico no se ven.