Freddy [email protected]
La primera cumbre centroamericana del Sector de Justicia y Sociedad Civil, realizada la semana pasada en San Salvador, fue un paso muy importante en virtud que se hizo un ejercicio por saber cómo se encuentran los sistemas judiciales de la región.
En esa cumbre pude apreciar más claramente que Nicaragua sigue teniendo serios problemas para enderezar su sistema judicial, mientras que El Salvador y Costa Rica aparecen como los países punteros en este rubro. Sin duda alguna, estos dos países le dan mucha importancia a la justicia.
Toda la especie de catarsis que hubo en San Salvador puede conducir a algún nivel de desarrollo de la justicia centroamericana, siempre y cuando haya voluntad política de los gobiernos del área para impulsar técnica y profesionalmente muchos proyectos.
Los discursos de los ministros de justicia y seguridad, fiscales generales, magistrados y especialistas en temas jurídicos, fueron excelentes, no obstante, todo sería papel mojado si de esas reflexiones no se materializan los proyectos.
Otro elemento importante es que los organismos internacionales como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), estuvieron muy atentos a ese interés regional o integracionista que los países centroamericanos manifestaron en la cumbre respecto al rubro de la justicia.
El punto es que cuatro estudios que se presentaron en esa cumbre referidos a Acceso a la Justicia Constitucional, Seguridad Jurídica e Inversión, Niños, Niñas y Jóvenes Infractores de la Ley Penal y Población Privada de Libertad, revelan lo mal que andamos en esos aspectos.
Si no hay interés de los gobiernos por aportar en todos los aspectos al desarrollo de la justicia, cada día que el mundo evoluciona, la región centroamericana que ahora parece una aldea, quedará más lejana de la modernización.
No siempre le pediremos a la comunidad internacional que nos ayuden a edificar o fortalecer nuestras instituciones en aras del desarrollo de la democracia para hacer más gobernables a las naciones. Los organismos financieros también se cansan de brindar préstamos o apoyos a los países, mientras miran cómo los gobiernos se sumergen en un mar de corrupción junto con los partidos políticos y otros sectores.
Si en Nicaragua el gobierno no está dispuesto a reducir el gasto público innecesario en la Presidencia, en los ministerios y en los distintos Poderes del Estado, pues jamás habrá dinero como para apoyar, por ejemplo, a la Defensoría Pública de la Nación.
Podemos aportar a la causa de un buen sistema judicial, pero la retardación de justicia también debe ser severamente castigada. No se pueden seguir engavetando expedientes por asuntos políticos o por intereses personales en los tribunales, o dejando libre a delincuentes por amistad.