A escasos 12 días antes del 30 de abril, fecha en que se vence el plazo de las habilitaciones cafetaleras del ciclo 2000/2001, el Gobierno dio a conocer este jueves pasado el mecanismo de asistencia gubernamental al sector cafetalero que sufre una profunda crisis financiera como consecuencia de la caída de los precios internacionales.
A fin de que los productores del “grano de oro” puedan pagar en su totalidad el monto de la habilitación recibida en el presente ciclo agrícola, y de poder pagar también la cuota de este año de los préstamos contratados a largo plazo, el Gobierno ha dispuesto que los caficultores podrán ir a los bancos a obtener un refinanciamiento por un monto equivalente al saldo insoluto que tengan con sus acreedores hasta por un máximo de 25 dólares por quintal oro, equivalente a los quintales exportados durante el ciclo cafetalero 2000/2001. En el caso de los caficultores de la zona del Pacífico se tomará como referencia lo exportado en el ciclo 1999/2000, debido a que, por factores climáticos, la producción de este ciclo fue demasiado baja. El financiamiento está disponible a un plazo de hasta 8 años y a una tasa de interés del 9 por ciento anual. Los recursos para otorgar ese financiamiento provienen de un préstamo de 20 millones de dólares concedido a Nicaragua por la República de China en Taiwan.
Aunque dicha asistencia gubernamental es de hecho una solución parcial y de corto plazo al problema financiero que enfrenta ese sector, ha dejado insatisfechos a los caficultores, quienes aún mantienen su disposición de hacer una marcha el martes próximo para demandar más apoyo gubernamental.
El café sigue siendo, hoy por hoy, el mayor productor de divisas del país. De acuerdo a datos preliminares del Banco Central de Nicaragua, en el año 2000 el café produjo divisas hasta por 170.5 millones de dólares, equivalentes a un 26.8 por ciento del total de las exportaciones. El país, por lo tanto, sigue siendo altamente dependiente de un producto de exportación cuyo precio no sólo es bajo de momento, sino que se espera siga siendo bajo en los próximos dos años cuando menos.
En Nicaragua, a diferencia de otros países, no se ha hecho un esfuerzo consciente y sostenido para diversificar nuestra base exportadora. En Costa Rica, por ejemplo, en donde el café produjo 277.8 millones de dólares en divisas en el año 2000, representa sólo un 4.8 por ciento de las exportaciones totales. En Nicaragua, como dijimos, es un 26.8 por ciento. Urge por lo tanto, no sólo aumentar nuestras exportaciones totales, sino hacerlas menos dependientes de un rubro cuyo futuro no es muy promisorio.
El problema del café es a nivel mundial, y se debe a una sobreproducción del grano que ha reducido los precios a niveles sin precedentes. De acuerdo a la Organización Mundial del Café (OIC), la producción del ciclo 2000/2001 a nivel mundial será de 112.9 millones de sacos, en tanto que el consumo será de sólo 102.2 millones. Eso hace que la sobreproducción sea del orden de los 10.7 millones de sacos. Además de eso, se estima que los países importadores tienen una existencia que puede ser de unos 17 millones de sacos. Por si eso fuera poco, se calcula que el próximo año la producción de Brasil -el mayor productor del mundo-, alcanzará niveles altísimos que pueden llegar a sobrepasar los 30 millones de sacos.
Los países productores están intentando subir el precio a través de la implementación de un programa de retención, que no es otra cosa más que restringir la oferta del grano a fin de ponerla más acorde con la demanda. Sin embargo, la diferencia entre la oferta y la demanda es de tal magnitud que las retenciones no han afectado el precio.
La crisis cafetalera actual debe ser un campanazo de alerta para que tanto el sector privado como el gobierno tomen conciencia de la urgente necesidad que tiene Nicaragua de buscar e implementar actividades productivas que aumenten y diversifiquen nuestra base exportadora. El tiempo de hacerlo es ahora mismo. Mañana sería demasiado tarde.