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Por muchas virtudes que tenga el candidato presidencial de los liberales, Enrique Bolaños, su campaña será difícil porque lo persigue una sombra bastante teñida de corrupción, que es el recuento de la administración de Arnoldo Alemán, quien reafirma, cada vez que puede, su estilo de gobernar.
En la encuesta de Cid-Gallup, presentada hace cinco días, Bolaños aparece en segundo lugar y empatado con el candidato conservador, Noel Vidaurre. Bajaron los liberales y subieron los conservadores y, sin duda, la corrupción ha pesado mucho para que los primeros caigan y la necesidad de la gente de buscar opciones le ha permitido ascender a los segundos. Mientras tanto los sandinistas van arriba en las preferencias.
En ocasiones hemos visto señales de que los liberales quieren atenuar la imagen de corrupto que tiene su gobierno de cuatro años, pero la actitud del Presidente Alemán indica lo contrario, porque suele defender o minimizar lo que más ha criticado la población: el enriquecimiento de sus allegados en el Estado, a través de salarios exorbitantes, dietas ilegales y negocios personales con ventaja.
La encuesta refleja por tanto una opinión negativa sobre la gestión de Alemán, que es de -15 puntos. Las personas que consideran que su situación económica se ha deteriorado más, son las que tienen una opinión más negativa del Presidente y desde luego atribuyen su crisis a la administración liberal.
Cuando la Contraloría de la República informó que son ilegales las dietas que reciben los ministros y otros funcionarios del gobierno, por participar en las directivas de algunas entidades estatales, Alemán sin titubear defendió esos pagos extras que para algunos significan 40 mil córdobas o más. Antes ya había justificado los salarios enormes que devengan sus ministros y asesores, que en algunos casos son más que ofensivos para la pobreza de este país, porque superan los 20 mil dólares mensuales, más prebendas.
Incluso, el ministro del sector agropecuario, Augusto Navarro, dijo que si el presidente reduce los salarios de los altos funcionarios del gobierno, podría resolver algunos problemas de la producción agrícola, pero Alemán parece poco interesado en buscar soluciones mediante la austeridad financiera, por la forma en que defiende esa mala inversión de los impuestos que recauda.
La preferencia de los ciudadanos por el Partido Liberal Constitucionalista ha bajo del 39 al 22 por ciento, desde 1997 hasta la fecha, según las encuestas de Cid-Gallup, lo que augura dificultades para los liberales en las elecciones generales de noviembre próximo, a menos que Bolaños demuestre que está distante de los focos de corrupción del gobierno y que los electores lo crean.
En la encuesta Bolaños aparece con más opiniones desfavorables (43%) que favorables (28%), lo que puede ser consecuencia de esa sombra que proyecta la administración liberal, porque el 41 por ciento de los consultados dijo que Alemán ha gobernado “mal” o “muy mal.”