Accidentes de tránsito… pérdida de vidas valiosas

Rolando Brenes

La problemática de los accidentes de tránsito es sin lugar a dudas la mayor preocupación de todos, ya que de una u otra forma nos vemos inmersos. En los últimos accidentes ocurridos en Matagalpa y Estelí. El fin de semana recién pasado, perdieron la vida 9 personas -entre ellas una niña de 6 años-, y otras 19 resultaron gravemente heridas en dos accidentes. Las causas de estos dos accidentes fueron desperfectos en los frenos -en dos camiones, uno cargado de pasajeros y otro cargado de tucas de madera-. Esta historia se repite comúnmente, cientos de valiosas vidas de nicaragüenses se pierden anualmente productos de estos accidentes que podemos evitarlos, si tomamos las precauciones y medidas pertinentes.

En el año 2000, en nuestro país, según fuentes de la Policía Nacional ocurrieron 14,865 accidentes de tránsito en los que perdieron la vida 535 ciudadanos y resultaron 4,173 lesionados, si bien es cierto hubo una reducción de 985 accidentes con respecto al año 1999; estas cifras son bastante reveladoras si se comparan con la cantidad de asesinatos y homicidios que sucedieron en nuestro país que fue de 477, es decir, 58 personas más fallecieron a causa de los accidentes de tránsito. Por cada persona muerta en accidentes de tránsito, resultan más de 40 personas lesionadas, lo que significa gastos médicos, gastos de seguros, incapacidad temporal o a largo plazo, ausencia en los puestos de trabajo, etc. De las 535 personas que fallecieron en los accidentes automovilísticos, 118 eran menores de edad, de estos 41 no habían cumplido los seis años aún.

En Argentina, en los últimos 5 años se ha venido produciendo un promedio de un millón de accidentes de tránsito anuales, de los cuales 800 mil corresponden a hechos sin víctimas o sólo con lesiones leves. Cada víctima fatal o herida grave genera un costo promedio de 30 mil dólares, de los cuales una buena parte debe ser afrontada por las aseguradoras.

Las estadísticas indican que los accidentes de tránsito producen más muertes que cualquier enfermedad tomada aisladamente. Siguen siendo las principales causas de los accidentes: giros indebidos, no guardar distancia, interceptar el paso, no hacer el alto, imprudencia peatonal, manejar en estado de ebriedad, exceso de velocidad, mal estado mecánico, entre otros.

El parque vehicular ha crecido considerablemente, había 40,000 vehículos automotores en el año 1970; 66,000 en 1980; 80,000 en 1990 y 200.000 en el año 2000, es decir, el parque vehicular ha crecido un 500 % en estos treinta años. Si bien el parque vehicular ha crecido considerablemente, no así las ciudades, las cuales no estaban preparadas para recibirlos, actualmente no tenemos la infraestructura vial, ni las señalizaciones adecuadas.

Desde 1990 hemos venido observando un incremento año con año de los accidentes de tránsito por diferentes causas, ante la problemática actual no podemos quedarnos con los brazos cruzados, si bien es cierto la Dirección General de Tránsito –al frente de este órgano la Comisionada Mayor Aminta Granera-, ha desarrollado una efectiva labor de prevención, capacitación y educación vial a maestros, estudiantes, conductores de transporte escolar, colectivo y aspirantes a obtener licencias nuevas, también se hace necesario el trabajo conjunto de los ministerios, Organismos no Gubernamentales, alcaldías del país, Entes reguladores, transportistas, empresa privada, medios de comunicación y ciudadanía en general para atacar los problemas medulares que los causan.

Es conveniente desarrollar una campaña masiva de educación y seguridad vial; para ello es importante crear una conciencia colectiva frente a uno de los más agudos problemas a los que nos enfrentamos, buscándole conjuntamente soluciones de fondo a corto y largo plazo, estableciendo colaboración decidida entre las autoridades policiales, órganos reguladores y la sociedad civil para lograr la eficacia y disminuir los accidentes. Esta campaña de sensibilización y educación vial debe de estar dirigida a todos los sectores involucrados directa e indirectamente.

Las instituciones reguladoras juegan un papel importante. Es indispensable eliminar los sistemas inoperantes e iniciar cambios prácticos apoyados en técnicas modernas a fin de superar el problema que hoy tenemos.

Los transportistas también deben de comenzar a formar parte de la solución y no ser el problema como actualmente sucede, orientando y educando a su personal a cumplir con las normas de tránsito establecidas, respeto al peatón y al ciudadano que hace uso del transporte colectivo, dándole un adecuado mantenimiento y reparación a sus unidades para evitar accidentes innecesarios.

Todos debemos de contribuir a resolver la problemática, ya que el desconocimiento de las reglas que debemos respetar, nulifica en gran parte las medidas aplicadas hasta este momento para disminuir la intensidad del problema y detener el índice inquietante de accidentes que se producen hoy, así podremos salvar valiosas vidas.

* El autor es especialista en seguridad pública.
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