“Megamentiras”

El Presidente Arnoldo Alemán desmintió el martes de esta semana las noticias sobre inminentes despidos en el sector gubernamental. Refiriéndose a estas informaciones que circularon ampliamente durante la semana pasada, cuando el doctor Alemán viajaba oficialmente por España y como turista por Egipto, el mandatario aseguró que “son megamentiras de los medios de información”.

Pero los periodistas y los medios de información no inventaron las noticias sobre los supuestos despidos en el Estado. Esas informaciones se originaron en declaraciones que brindaron algunos altos funcionarios gubernamentales —incluyendo a ministros y diputados miembros de la comisión económica de la Asamblea Nacional—, así como en comentarios de economistas independientes y denuncias de dirigentes sindicales del sector público.

Sin embargo, haciendo caso omiso de la nueva arremetida del Presidente Arnoldo Alemán contra los periodistas y los medios de información, la verdad es que constituye una excelente noticia para los trabajadores del Estado y sus familiares, y en general para toda la población, la seguridad que da el mandatario de que no habrá despidos en el sector gubernamental, pese a los recortes por casi dos mil millones de córdobas en el gasto público que recomendaron los organismos financieros internacionales para reducir el déficit fiscal. Déficit que ha creado una situación insostenible para el gobierno y la nación, la cual el presidente del Banco Central explicó el martes de esta semana, en un programa matutino de televisión con ejemplos sencillos y muy significativos: Producimos 600 millones de dólares en exportaciones pero consumimos 1,600 millones en importaciones; es como si una persona gastara tres veces más de lo que gana con su trabajo.

Desde que los organismos financieros internacionales le plantearon al gobierno la necesidad de reducir el gasto público, el Presidente Alemán y sus funcionarios del gabinete económico debieron informar a la población que el recorte o ajuste del Presupuesto sólo afectaría las inversiones públicas, no al gasto corriente, del que sale el pago de las planillas del Estado. Así el Gobierno le hubiera evitado a más de 80 mil empleados públicos la angustiosa situación que han sufrido últimamente por el temor a quedarse sin empleo, y los periodistas y los medios de información no hubieran tenido que soportar la nueva embestida del Presidente Alemán.

Es muy probable que el Presidente Arnoldo Alemán y sus acaudalados ministros no sepan, o lo han olvidado, que quedarse sin empleo es una verdadera tragedia para cualquier persona trabajadora, y sobre todo para quienes son pobres y su único medio de subsistencia es su propia capacidad física e intelectual para trabajar.

En realidad, son muy pocos los problemas socio-económicos que, como el desempleo, generan tanta angustia a los individuos y causan tanta preocupación en la sociedad. Perder el empleo —es decir, quedarse sin medio de vida para sí mismo y para los suyos— es una preocupación fundamental y permanente de todas las personas que trabajan y necesitan imperiosamente conservar sus empleos, particularmente en países como Nicaragua donde la precariedad de la economía determina que las plazas laborales sean también frágiles, y donde los que por fortuna tienen trabajo, viven “con el credo en la boca” como se dice popularmente.

La pérdida del empleo, dicen los psicólogos, “rompe uno de los principales mecanismos de vinculación entre el individuo y su entorno social y puede producir efectos sobre la autoestima individual y la armonía social”. Además, advierten los especialistas, la prolongación del estado de desocupación forzosa daña la capacidad laboral futura del trabajador afectado, porque en esa situación se debilita gravemente su sentido de dignidad personal. El desempleo, en fin, destruye el bienestar de la familia, contribuye al aumento de la pobreza e influye en el crecimiento de la delincuencia, de la inseguridad pública y el deterioro de todas las condiciones materiales y espirituales de la convivencia humana.

De modo que es muy importante reconocer como satisfactoria, la noticia que dio el Presidente Arnoldo Alemán el martes recién pasado de que a pesar de los recortes del gasto público no habrá despidos entre los empleados menores del Estado, a pesar de que es evidente que algunos altos funcionarios ya tenían preparada la escoba.  

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