Deber de médicos

Douglas [email protected]

Tienen razón los médicos al decir que el Ministerio de Salud es el responsable de que los enfermos se contaminen en los hospitales con bacterias peligrosas, porque es la institución encargada de garantizar la higiene en los centros asistenciales y supervisar la atención a los pacientes. Pero es curioso que los galenos hagan la denuncia hasta que cinco de sus colegas fueron acusados de negligencia y condenados a dos años de cárcel.

En realidad es al Minsa y sus autoridades a quienes debe sancionar la justicia. Sin embargo, desde el punto de vista moral es criticable la actitud de los médicos que, conociendo las deficiencias higiénicas, técnicas y de abastecimiento en los hospitales, hayan guardado silencio. En consecuencia once ancianos perdieron uno de sus ojos y tal vez habríamos evitado esa tragedia si alguien hubiera denunciado antes la negligencia de los funcionarios administrativos.

Los médicos que sabían o suponían que los quirófanos estaban plagados de bacterias como la pseudomona, propiciaron con su silencio que ese peligro se afianzara y hasta empeorara, porque las investigaciones han revelado que la contaminación prevalece en diferentes centros asistenciales, incluso en la Sala de Cuidados Intensivos del Hospital Infantil “La Mascota”.

El problema del contagio en los hospitales se hizo público cuando los ancianos resultaron afectados en enero del 2000, tras una operación de catarata en el Centro Nacional Oftalmológico, pero sólo nueve de ellos hicieron una demanda judicial contra cinco galenos que resultaron condenados el mes pasado.

Los médicos, bien enterados de que la negligencia en el servicio hospitalario se origina en decisiones de la administración superior, esperaron que las autoridades del Minsa salieran a defenderlos pero sólo consiguieron un discurso de apoyo moral de la Ministra del ramo.

Fue por eso que se atrevieron a protestar y a denunciar las anomalías en los hospitales que atentan contra la vida de los pacientes, por lo general gente pobre sin posibilidades de ir a un centro privado. Lo que me cuesta creer es que un médico acostumbrado a trabajar en determinado quirófano, desconozca las medidas de higiene y esterilización que aplican a esa sala tan restringida.

El viceministro de Salud, Stanley Atha, quiso minimizar el problema diciendo que la pseudomona, bacteria que atacó a los ancianos, está en todas partes, pero la contaminación exterior no puede justificar la encontrada en los quirófanos, donde la administración de los hospitales debe garantizar la esterilización.

Los cirujanos tienen derecho a exigir al Minsa que certifique la desinfección de las salas de operaciones, y también el deber de revelar cualquier anomalía que atente contra los pacientes.

Si los ancianos del Oftalmológico hubieran callado, los quirófanos seguirían igual o peor, sin médicos protestando y una Ministra diciendo que toda va bien.  

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