- El fallo judicial contra los 5 oftalmólogos, acusados de causar, por negligencia, la ceguera en un ojo a once pacientes a quienes intervinieron quirúrgicamente en una clínica del sector público, ha conmovido al gremio médico pero también a toda la sociedad nicaragüense. ¿Fue un fallo justo, o injusto? ¿Qué responsabilidad tiene el Minsa en la tragedia y cuánta corresponde realmente a los médicos? Esa es la controversia
Orlando Morales Navarrete*
“Primun non nocere”: Primero no dañar, es la divisa que los médicos tenemos presente cada vez que hacemos una decisión ante un paciente. Después de la condena a los colegas oculistas del único hospital oftalmológico de Nicaragua, parecen emerger a la superficie de la conciencia de cada médico nicaragüense el temor ante el ejercicio de su profesión. Por la vía penal podemos estar expuestos a la cárcel y por la vía civil nos puede costar el entregar los bienes, ante un embargo que nos obligue a pagar una presunta indemnización.
Si la cárcel o una indemnización preservara el prestigio del médico, alcanzado en años de honesto ejercicio, cualquier pena, aún en su dureza, no sería tan drástica: Todo médico cultiva y cuida su prestigio profesional con el esmero de un orfebre que talla la filigrana de una joya. Por eso creo que cuando muchos médicos hospitalarios deciden no exponerse a ser demandados, lo hacen con un profundo sentimiento de temor y desamparo ante un riesgo siempre presente, y sentenciado con la frase: Errare humanum est. Y del principio de que “si algo puede salir mal alguna vez, alguna vez sale mal”.
La práctica de la medicina se ha ido transformando en Nicaragua, pero la imagen del ejercicio liberal de la medicina ha permanecido en la mente del común de las personas, de las instituciones y en la legislación vigente. Actualmente en Nicaragua existen distintas formas de estructuración de la práctica médica con niveles de responsabilidad particular para cada modelo. Existe la práctica liberal de la medicina donde el individuo decide a qué médico acudir y el médico se hace cargo del cuidado individual del enfermo. El paradigma de este modelo lo ha constituido el juramento hipocrático, la enfermedad es algo individual, esta ética individual y privada se encuentra arraigada por 25 siglos de ejercicio, el saber epidemiológico no existía.
El siglo XX nos dejó el conocimiento de las enfermedades transmisibles y los derechos humanos, entre ellos el derecho a la salud, reconocido por muchos estados y muy claro en nuestra Constitución y el concepto de los OMS Salud para Todos, pasando a ser la salud una responsabilidad del Estado. Este es un modelo de acuerdo con la organización social del trabajo, los trabajadores deben de estar sanos para producir más, de aquí nace la Seguridad Social en los países industrializados. Todo esto ha conformado un modelo de atención médica con completa responsabilidad estatal superando el modelo de individuo-enfermedad-médico y estableciéndose el modelo Salud Pública-Estado-Derecho a la Salud de la población.
Aquí la relación médico-paciente no es la misma que en la práctica liberal típica, ya que se crea una situación de “subordinación” a las políticas de las instituciones.
Se caracteriza esta forma de organización del trabajo por: El asalariamiento del trabajo del médico, la elección del servicio médico no es una elección del paciente, se habla de producción de servicios de salud, lo que significa un proceso de trabajo con normativas externas a la tradicional relación médico-paciente. Lo anterior conlleva a una organización institucionalizada de los servicios de salud que establecen de por sí la subordinación del acto médico, reducción de la autonomía de decisión, relación del trabajo en diferentes segmentos asistenciales y de mercado laboral.
El médico y el paciente, prestadores y consumidores pertenecen a un tercero: Los servicios de salud, sean éstos públicos (Minsa) o privados.
Para poder ejecutar este modelo de atención se ha necesitado de organizar empresarialmente la atención hospitalaria, siguiendo el modelo del fordismo, un ejemplo de esto son las operaciones en serie de cataratas que se han efectuado en muchos hospitales del país, el trabajo pasa de ser individual a ser cooperativo, interdependiente de otras especialidades y profesiones y sobre todo dependiente del aseguramiento de los insumos y de las condiciones de trabajo, tanto de seguridad laboral como de seguridad para los pacientes que son sujetos y objetos de la producción de salud. En esta práctica institucional de la medicina los actos de los integrantes del equipo son “parciales” e interdependientes.
Se puede delegar la autoridad para ejecutar los actos de salud en los pacientes que acuden a los hospitales públicos, pero no se pueden deslindar las responsabilidades del Estado sobre todo cuando se refieren a las condiciones del lugar y del puesto de trabajo, en este caso los quirófanos.
Los médicos nicaragüenses necesitan de un Colegio Médico y del cálido Sol de una práctica segura en los hospitales públicos y privados. No puede una autoridad decir que no es responsable porque los hechos ocurrieron fuera del horario de su trabajo administrativo, la responsabilidad de la institución se extiende y debería de cubrir a todos sus trabajadores.
*Médico Anestesiólogo
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