“Impunidad”

José Ovidio Puente León*

Como dijo Edén Pastora: “No regreso con el rabo entre las piernas” e imitándole me uno a ese proceder por ser más que hermanos sandinistas. En febrero del 2000 volví a Nicaragua no obstante que en nuestra lucha, se haya desvirtuado el ideal, por voracidades del frentismo pactista, empresarial y bancario.

Nosotros también como Sandino: queremos una “Patria Libre o Morir por Nicaragua”; contra las injusticias que se dan por un imperialismo sanguinario, saqueador y explotador, al que se unió el frentismo, encabezado por Tomás Borge y los hermanos Ortega Saavedra.

El “Réquiem” del FSLN se ha dado por terquedad al imponer a Daniel en la candidatura, perdiéndose la confianza en este trío: se ilusionan y engañan al creerse victoriosos como pasó con Herty Lewites y otros candidatos triunfantes por ser verdaderos sandinistas, más comencemos a “cortar cabezas” por lo cual hoy mismo se requiere crear una comisión para investigar y un tribunal para juzgar las masacres de Tomás Borge y el genocidio del frentismo.

El frentismo como dictadura militar exterminó a muchos “somocistas”, comunidades indígenas y sembró el terror en Nicaragua con la persecución ideológica, generando un estado de indefensión.

Como ministro del Interior, luego del triunfo revolucionario el 19 de julio de 1979, se convirtió en el “pequeño dictador” traicionando al ideal sandinismo.

Debe ser juzgado en un tribunal según el Derecho Penal Internacional; basado en el Estatuto de Roma aprobado en 1978, por la violación a los Derechos Humanos (Carta Universal de la ONU) y el Principio de Justicia Universal, para que la impunidad y el olvido en mi Nicaragua no se pierda históricamente; este fin reuniría a investigadores, estudiosos, académicos, jueces, abogados, fiscales, juristas, magistrados, ministros, ombudsmen, nobeles, etc., y víctimas directas o indirectas del dictadorcillo y secuaces.

Los avances y logros del Derecho Penal Internacional en torno a la Justicia Universal se dan ya en muchos países; gracias a promociones e iniciativas judiciales como la que propongo en función de ser ciudadano del mundo, sandinista y defensor de los Derechos Humanos.

España lleva la pauta ejemplarmente en relación con la universalidad de la justicia; el juez Baltasar Garzón ha tenido un papel histórico en la persecución de represores; pretextos y motivos le sobran a los frentistas, éstos abogarán para evitar y paralizar todo procedimiento judicial que consigne al susodicho y gavilla, alegando que ven por la estabilidad política “pactada” servilmente con sus antes enemigos, hoy socios en contubernio. No hay injerencia de mi parte y como dijo el apóstol cubano José Martí a fines del siglo antepasado: “viví en el monstruo y conozco sus entrañas”, con actos de justicia así, se construye la democracia, logrando la paz sin pactos de sangre y acallamiento criminal, encubriendo a genocidas.

“La hora de los hornos ha llegado y nada tenemos que perder, más que las cadenas que nos atan”. No más lamentos, actuemos juzgando a quien ha delinquido; víctimas del frentismo presentarán sus querellas, para juzgarlos con retroactividad. Hoy los genocidas ya no salen de su país, miedo les da cruzar fronteras, convirtiéndose en prisioneros donde realizaron genocidio; en Nicaragua hay muchos implicados, así como Tomás y la impunidad establecida en su pacto, que los protege, se protegen, frentistas y ex somocistas y más que eso imperialistas.

Masacres, desapariciones, ejecuciones, torturas y así muchos casos, conllevarán a cauces apegados al Derecho Penal Internacional. En esos delitos no hay imprescriptibilidad, por lo cual el desafuero le espera a Borge Martínez y socios; les espera un juicio, con todo y sus leyes de amnistía, pacto balín, tribunales ad hoc. Las víctimas de los crímenes de la humanidad deben tener la oportunidad de perseguir a sus torturadores y genocidas; están en su derecho, el derecho a la Justicia Universal, contemplado en la Carta de las Naciones Unidas, referente a los Derechos Humanos.

En Nicaragua es necesario construir un marco legal para juzgar a los genocidas. El principio de la Jurisdicción Universal consolida la justicia.

Para finalizar; no hay pacto que valga, ni excusa, motivo o razón para la impunidad.

* El autor es mexicano, cofundador del FSLN.  

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