Jacqueline Aguilera E.*
La búsqueda de una formación profesional que promueva el desarrollo económico y social de jóvenes y trabajadores se ha convertido en una necesidad apremiante, debido a los constantes cambios y exigencias del mercado laboral. Pero ¿qué podemos hacer? ¿Quién nos la garantiza? ¿Hacia dónde debemos apuntar?, estas interrogantes de seguro han rondado su cabeza.
En Nicaragua, la proliferación de universidades privadas no ha sido una solución real a la necesidad de muchos bachilleres que desean culminar una carrera universitaria y obtener un puesto de trabajo, ya que no hay garantía que después de 4 ó 5 años de estudio lo obtengan, además en muchos casos estos deseos quedan truncados por los altos costos de esa educación, que no siempre ofrece la calidad requerida.
En cambio, las necesidades están apuntando hacia la enseñanza técnica en el sector industria y construcción. En los últimos años el repunte de la economía nacional ha estado en estas áreas, en Managua contamos con el Centro de Formación Profesional Nicaragüense Holandés CEFNIH-Simón Bolívar, mejor conocido como el Vocacional y que forma parte de la red de 30 centros técnicos del INATEC en todo el país. ¿Qué ofrece?, precisamente una oportunidad de formación técnica en estas áreas, bajo una modalidad de enseñanza única en Centroamérica, como es la Formación Basada en Competencias Laborales, la cual está diseñada modularmente para el aprendizaje de competencias y subcompetencias propias de las especialidades de Refrigeración Industrial, Mecánica Automotriz, Mecánica Industrial, Electrónica Industrial, Construcción Civil y Dibujo Arquitectónico y que permite al estudiante una adecuada preparación ya que el currículum ha sido determinado por los mejores especialistas de cada área que laboran en empresas de prestigio.
La educación técnica actualmente se convierte en una solución laboral para todos aquellos jóvenes que no logran culminar su bachillerato o ingresar a la universidad, las oportunidades son muchas ya que se cuenta con una enseñanza práctica que permite en dos años y medio adquirir habilidades y destrezas, requeridas por empresas industriales y del sector construcción.
Aunque la lucha por lograr una educación más integral por parte de los tres subsistemas de educación básica, técnica y universitaria, están siendo integradas al Plan Nacional de Educación se requiere de un mayor reconocimiento de la importancia de la educación técnica y capacitación, como una oportunidad real de educación para el trabajo, la tarea en la educación siempre es de todos y hay que aunar esfuerzos para lograr un auténtico progreso.
En la medida que la educación técnica sea una oportunidad para los jóvenes, no será necesario ver como única alternativa la universidad y la ventaja es que pueden acceder a un puesto de trabajo con mayor facilidad, ya que los técnicos calificados en el país, tienen una gran demanda, en muchas ocasiones este nivel medio en la industria es la base de la productividad de las empresas.
Recordemos que la base del desarrollo de un país radica en fortalecer el capital humano con capacitación constante y una formación adecuada a las necesidades del mercado laboral.
*Comunicadora
Asesora de CEFNIH-SB,.