- Mamá de Fox le dio un consejo al presidente estadounidense
Ron Fournier (AP)
SAN CRISTOBAL, MEXICO.- El presidente estadounidense George W. Bush tiene el mismo gusto para el brócoli que su padre: lo detesta.
Minutos antes de visitar la hacienda del presidente mexicano Vicente Fox, que está rodeada de campos de brócoli, se le preguntó al mandatario qué pensaba sobre ese vegetal.
Bush sacudió la cabeza con indiferencia, hizo un gesto de asco y mostró su pulgar hacia abajo.
“¡Prefiero la coliflor!”, bromeó Bush cuando entró en la casa de la madre del presidente mexicano, Mercedes Quesada.
El padre de Bush, quien fue presidente de Estados Unidos de 1989 a 1993, se vio en problemas con los productores estadounidenses de brócoli cuando se supo que no le gustaba esa verdura.
“Soy presidente de Estados Unidos y no voy a comer más brócoli”, dijo el mandatario en 1990, lo que provocó que los productores de California le enviaran más de 4.5 toneladas de la verdura.
Sin embargo, en los albergues para los desamparados cocinaron esa verdura para los necesitados del área de Washington.
Bush pareció haber recordado este gesto de su padre cuando un periodista le preguntó si le gustaba el brócoli. “Hubiera investigado”, dijo el presidente con una sonrisa.
Bush y Fox no se tomaron mucho tiempo para generar una atmósfera informal. Poco después que el presidente estadounidense fue saludado con un apretón de manos y un breve abrazo, Fox lo llevó hasta la casa de su madre para una fotografía familiar y para que le regalaran un plato con galletitas.
UN CONSEJO PARA BUSH
El presidente mexicano presentó a su familia en inglés. Bush los saludó en español. Cuando la señora Quesada le dijo en secreto un consejo a Bush, lejos de las orejas de los periodistas, el mandatario estadounidense replicó: “Pensé que su consejo iba a ser: siempre escuche a su madre”.
Después de esta visita, Fox llevó a Bush a su rancho, donde los presidentes rápidamente se liberaron de las chaquetas y corbatas y fueron a caminar por los campos.
Bush acarició a un caballo, pero ninguno de los mandatarios montó. Bush tiene una hacienda en Texas, donde planea pasar el fin de semana con su esposa, Laura.
Al recibir un enorme sombrero, el presidente Bush desempolvó su español, al preguntarle al artesano local “¿Es para mí?”
Víctor Manuel Torres dijo que había venido con su esposa, su madre y su hermano al rancho de San Cristóbal la madrugada de ayer para colocarse en algún lugar donde podría entregar el sombrero, que le costó unos 4,000 dólares en su elaboración.
El sombrero tenía bordado con oro el nombre del presidente, “George W. Bush” y también mostraba imágenes de las banderas mexicana y estadounidense. “¡Qué bonito, gracias!”, agradeció Bush.