Moisés Martínezy Benjamín [email protected]
El martes 6 de febrero, el joven Harvin Antonio Cruz Benavides, de 17 años, se encontraba a media cuadra de su casa, en una esquina del asentamiento Walter Ferreti, ubicado al sureste del Reparto Schick, cuando de repente entró al sector una pandilla compuesta por unos 35 jóvenes. Uno de ellos se acercó a Harvin y le dijo: “¿Qué pasó?”. Lo empujó, obligándolo a retroceder hasta un poste y allí lo empezó a golpear mientras otro le metió un objeto, que se presume era un tubo afilado, atravesándole el corazón, dejándolo clavado contra el poste. Harvin murió inmediatamente. La Policía considera que los responsables de crímenes como éste, ya no pueden ser vistos como pandilleros, sino como verdaderos delincuentes comunes. Sin embargo, a pesar de esos tipos de crímenes, la Policía asegura que en los últimos años se observa un descenso de la actividad de las pandillas.
Los recursos económicos y humanos con que cuenta este año la Policía Nacional para hacerle frente al fenómeno social de las pandillas, son prácticamente los mismos del año pasado.
“Pero la disposición y voluntad de trabajo de la Policía sí ha aumentado y por eso estamos buscando el apoyo de la comunidad y lanzamos un grito a otros sectores que apoyen este esfuerzo para crear una ciudad más segura y que no se nos deje la carga sólo a nosotros”, dijo a LA PRENSA el subcomisionado Javier Obando, jefe de la Estación Policial del Distrito Seis de Managua.
Reducir el número de pandillas y la cantidad de sus miembros en los últimos meses, tanto en Managua como en el resto del país, ha sido un “trabajo de hormiga”. Muchas personas piensan que lo más fácil es meter preso a cuanto pandillero lance piedras o se líe a golpes con miembros de otra pandilla. Pero la Policía Nacional aposta por trabajar de otra manera.
Para prevenir el delito en el Distrito Seis de Managua e incidir en el rumbo de la vida de los jóvenes que integran las pandillas de estos barrios, la Policía ha tomado en cuenta el criterio de la gente de la comunidad que integra los Comités de Prevención Social del Delito.
“Tenemos 13 de estos comités en el Distrito Seis, los cuales han jugado un papel muy beligerante en la labor persuasiva, educativa, de convencimiento, tanto entre padres de familia como entre los integrantes de estos grupos juveniles para que desistan de sus actividades que alteren el orden público en estos barrios”, indicó Obando.
Evidentemente, el trabajo de la Policía ha contado con el apoyo de Organismos No Gubernamentales y otras instituciones del Estado.
“La Policía sola no puede llevar un trabajo así. Debe ser una labor articulada, muy cohesionada, para cerrar filas y formar estrategias que involucren a todos los sectores”, expresó Obando.
w LA DELGADA LÍNEA
QUE SEPARA AL PANDILLERO DEL DELINCUENTE
“Cuando encontramos evidencias que algunos de estos jóvenes se ven involucrados en actividades delictivas, lo que hacemos es detenerlos y remitirlos a los jueces correspondientes porque ya se convierten en delincuentes comunes que se organizan para cometer delitos”, afirmó el jefe policial.
Actualmente en el Distrito Seis la Policía Nacional controla a 14 grupos juveniles o de pandillas que están integrados por 217 jóvenes, “y nuestra principal misión este año es acercarnos más a ellos a través de asambleas con la comunidad y el trabajo de los ONG”, afirmó Obando.
“Estos muchachos están expuestos o propensos a cometer delitos de robos con fuerza, violencia o con intimidación, lesionar o violar a alguien. Por eso, la labor nuestra es evitar que caigan en ese tipo de riesgos. Y eso lo hacemos teniendo una mayor presencia en el barrio, más relación con la comunidad, más acercamiento con los padres de familia”, comentó.
VENTA DE DROGA
“En sólo lo que va del año, hemos desarticulado cuatro expendios de drogas en el Distrito Seis. La idea es desarticularlos todos, pero para esto necesitamos que la misma población nos brinde la información denunciando, y que confíen en la institución policial para poder quebrar el comercio de la droga”, dijo el subcomisionado Javier Obando.
UNA CIUDAD TRANQUILA ATRAE LA INVERSION
– Según la Policía, en los últimos meses la actividad de las pandillas ha bajado de manera significativa. “Creemos que ha mejorado la seguridad ciudadana. Una ciudad más segura permite mayor inversión porque hay más tranquilidad, no sólo entre los empresarios sino entre la niñez, la juventud y todos los sectores en general, considera el jefe de la Estación Seis de la Policía, subcomisionado Javier Obando.
– “Pero este modelo de ciudad más segura, se logra sólo con el esfuerzo articulado u organizado de la comunidad, donde el empleo de la fuerza pública en los barrios es sólo un componente más que ayuda a bajar la actividad de los grupos juveniles llamándolos a deponer su conducta negativa y que opten por un camino más correcto como practicar deportes, ir a la iglesia, ir a la escuela, etc.”, agregó Obando.
– Entre las instituciones y organismos que han venido trabajando en el Distrito Seis están la Alcaldía, el Instituto Nacional Tecnológico (Inatec), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), el Ministerio de la Familia (Mifamilia) y Organismos No Gubernamentales como la Fundación Nicaragua Nuestra, la Fundación Quincho Barrilete, la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, las iglesias católica y evangélica y otros ONG que han aunado esfuerzos para apoyar esta labor desde el punto de vista social.
– “Ahorita el trabajo es convencerlos que el mejor camino es estar organizados en actividades deportivas y recreativas. Pero esto se logra creando condiciones, como colocar luminarias en canchas de basquetbol, construyendo canchas en lugares donde no hay, consiguiéndoles becas para que estos jóvenes busquen otras opciones de preparación técnica y conseguirles de una u otra forma empleos”, coinciden los involucrados.
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