Moisés Martínezy Benjamín [email protected]
“Es una expresión de violencia machista para ver quién es el más ‘tuani’, quién es el más macho y quién golpea a quién, y todo para desahogar la violencia que llevamos adentro. A los varones desde chiquitos los padres les enseñan a pelearse. Y además, el niño va creciendo en una cultura de violencia. En su familia el papá le pega a la mamá, la mamá le pega al hijo, los hermanos se golpean entre sí y los chavalos se golpean en el colegio o en las calles. Es decir, que en ese ambiente de violencia, las pandillas son un resultado normal.
“Si tuviéramos la oportunidad de canalizar todas esas energías negativas por otro lado, ya sea en deportes, en estudios, en fuentes de trabajo, esos muchachos no van a explotar de esa manera en las calles”, señaló Mónica Zalaquett, directora del Ceprev.