- Empresas del Estado no son competencia, afirman funcionarios del MTI
- Constructores nacionales demandan trabajos, pero gobierno aduce falta de capacidad de los empresarios
María Antonia Ló[email protected]
Los constructores y el gobierno continúan con señalamientos encontrados acerca de la ejecución de los proyectos, planteándose interrogantes acerca de la transparencia del Estado y la falta de competitividad del sector privado.
Uno de los principales planteamientos que han provocado la controversia es la existencia de la Corporación de Empresas Regionales de Construcción (Coerco) que según los privados se han convertido en una fuerte competencia.
Sin embargo, Eliseo Núñez, secretario general del Ministerio de Construcción y Transporte, dijo que uno de los principales acuerdos a los que habían llegado era la formación del Consejo Nacional de la Construcción (Conacon) que ya fue instalado e integrado por las universidades, el gremio que representa al sector privado y la entidad gubernamental.
Otro de los planteamientos que ha hecho el sector privado reiteradamente es que las Empresas Regionales de Construcción (Coerco) se han convertido en una fuerte competencia porque la mayor parte de los proyectos les quedan a ellos, por tal razón solicitan que las mismas se conviertan en unidades de construcción.
Francisco Reyes, miembro de la Cámara de la Construcción afirmó que “hay una cantidad de empresas estatales que se llevan más del 50 por ciento del presupuesto nacional del MTI y como empresas es una lucha, ¿cómo vamos a competir con empresas del Estado? Es inaudito, es tan peligroso y susceptible porque no licitan proyectos, supervisan ellos mismos, son juez y parte, no le entregan cuentas a nadie, es un drenaje de recursos incontrolables”.
Al respecto, Núñez manifestó que “los caminos donde se mete la Coerco, son irrentables para cualquier empresa privada, como caminos cafetaleros angostos, donde la maquinaria está en fila india, donde la movilización cuesta bastante dinero, todo eso es lo que nos obliga”.
No descartó la posibilidad de que la Coerco sufra un proceso de reconversión para llegar hasta planteles de camino, y para ello están solicitando estudios y fondos porque el Estado no se puede quedar desprotegido en caminos terciarios.
“No podemos nosotros volver otra vez como a comienzos de los años 90 queriendo privatizar, que la maquinaria recientemente donada por los daneses fue vendida a precios irrisorios por el hecho de deshacerse de una empresa sin pensar que son bienes del pueblo de Nicaragua”señaló Nuñez.
¿Reconversión o privatización?
Pablo Hurtado, asesor del MTI, dijo que se trata de un proceso de reconversión no de privatización precisamente, lo cual implica que el mantenimiento de caminos y carreteras lo ha hecho el Estado con sus propios equipos.
Otro de los aspectos que pasan por la reconversión es que se den contratos de mantenimiento a los caminos “mantenibles” a las empresas privadas y que el presupuesto para ello sea cada año mayor como está contemplado con la Ley de Fondo Vial.
Por otra parte, los empresarios han señalado que algunos proyectos son encargados a la Coerco pese a que la oferta que presentan los privados son más bajas.
Hurtado, ex ministro del MTI, dijo “si la Cámara dice que ellos están licitando precios más bajos que la Coerco, eso no es cierto, porque donde ellos licitan, la Coerco no entra”.
Ventajas y desventajas de las empresas estatales
El diputado Jaime Bonilla, miembro de la Comisión de Transporte e Infraestructura de la Asamblea Nacional consideró positivo que el gobierno se haya hecho cargo de las obras porque los costos son menores.
Aunque aclaró que los costos no se reflejan en los presupuestos de cada proyecto por el mantenimiento y la depreciación de la maquinaria, el cual se expresa en otras áreas y resulten similares a los que presenta la empresa privada.
Agregó que el concepto de licitación tiene mayor acogida en base a costos y calidad se logre una calificación de ofertas técnicas y económicas con diferentes criterios con juicio sustentados y de otras entidades del Estado que hacen construcciones horizontales o verticales.