Máquinas del vicio
Al respecto de la información “Policía decomisa máquinas tragamonedas”, publicada el jueves 11 de enero, me parece formidable lo que está haciendo la Policía. Ojalá que sigan poniendo mano dura a todo lo que atenta contra nuestra niñez y juventud. Ya suficientes vicios y mañas tenemos como para que le permitan a cualquier extranjero fomentar más los vicios y enriquecerse a costas de nosotros.
Nery García
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El legado del mártir
Sabiamente se afirma que “el que se olvida de su historia, está condenado a volverla a vivir”; y es precisamente esa enseñanza el legado que nos dejó el “Mártir de las Libertades Públicas”, Dr. Pedro Joaquín Chamorro, a través de su libro testimonial “Estirpe Sangrienta: Los Somoza”, escrito en 1958, y esta vez reeditado por la Fundación Violeta Barrios de Chamorro con la colaboración de la Fundación Ortiz Gurdián.
“Durante el tiempo que gobernó Somoza, (escribe el Dr. P. J. Chamorro), Nicaragua, como todos los países latinoamericanos dominados por dictaduras, iguales a la suya, aparentaba ser una democracia, pero no lo era.
“Tenía un Congreso presidido por el hijo de Somoza, […] en sus bancas había cabida para un grupo de opositores que gritaban de vez en cuando algunas verdades al Gobierno, pero sus votos jamás podían derrotar a la mayoría impuesta por Somoza; su Corte Suprema había ido cayendo desde una relativa independencia, hasta la más absoluta dependencia de sus caprichos y órdenes.
“[…] Somoza y la ley eran contradictorios, tanto como lo son la dictadura y la democracia”. (Pedro Joaquín Chamorro, Estirpe Sangrienta: Los Somoza).
A casi cincuenta años, esa “estirpe sangrienta” se conserva latente, al acecho de la democracia. Basta reflexionar un poco en nuestras tribulaciones actuales para ver que el sombrío panorama es similar.
Pero como escribe el Dr. Chamorro en su libro: “la lucha contra la tiranía […] abarca también el campo de la vida intelectual”, y es la mejor arma que tenemos los jóvenes amantes de la democracia para continuar esta lucha: ahora a través del voto, sin olvidarnos que algún día “Nicaragua volverá a ser República”.
Milton José Narváez Sandino
Ingeniero en Computación y Sistemas
Observaciones a doña Violeta
Es muy interesante lo que Doña Violeta dice en su artículo (“No nos dejemos arrebatar las esperanzas”, jueves 11 de enero de 2001). Pero llega muy tarde. Nunca leí nada escrito por ella que hablara de la corrupción o de los problemas creados por el actual gobierno. Casi siempre sus esfuerzos escondidos han sido dirigidos contra el FSLN.
En su artículo habla contra la candidatura de Daniel, pero él no es el FSLN, así que por lo menos debería de dejar eso bien claro. Como cuando dice que el FSLN (ella dice Daniel), le entregó un país en ruinas. Me gustaría preguntarle a Doña Violeta ¿por qué cree usted que el país estaba en esa situación económica?
Acaso se le olvida a ella que cuando pactaba/apoyaba a la contrarrevolución (disculpen, se me olvidaba que eran los “luchadores de la libertad”) el país estaba pasando por una guerra apoyada por fuerzas externas.
Doña Violeta debería ser más clara y también decir que cuando Alemán recibió su gobierno las cosas no estaban tan bien que digamos. La corrupción fue el plato de cada día. ¿Acaso ya lo olvidó?
En una democracia no se aprovechan los medios de comunicación para manipular la realidad ni la opinión de los demás. Mucho menos un medio que pertenece a su familia.
Le deseo suerte en su campaña pro democracia, pero eso sí, que sea por favor más sincera cuando usa esa palabra.
César Augusto Mora Castillo
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Ni teléfono, ni dinero
El 19 de diciembre recién pasado, compré un celular en cierta tienda ubicada en Plaza Inter. Salí de dicho lugar de compras en posesión del celular No. 088-86660 debidamente funcionando.
Sin embargo, al día siguiente, menos de 24 horas después de haberlo adquirido, recibí una llamada del señor que me lo había vendido, para decirme que llegara a pagar de nuevo el aparato.
Muy sorprendido e indignado lo visité y le pregunté qué había pasado, y el vendedor muy tranquilamente me contestó que en su reporte de ventas le había faltado una cantidad parecida a la del valor de un celular, por lo que probablemente yo no se lo había pagado.
De nada sirvió decirle que yo tengo en mi poder la factura firmada y debidamente cancelada que él me entregó al pagarle el importe, detallarle la denominación de los billetes que le había entregado y hasta indagar por el método cabalístico usado para determinar quién fue entre todos los compradores el que no había pagado.
También conversé con la propietaria de la tienda donde compré el celular y ella, muy tranquilamente, se lavó las manos diciendo que el vendedor era una persona de su entera confianza, lo que él había dicho y hecho estaba bien.
No obstante, el vendedor me propuso una “solución”: que él iba a pagar el 50 por ciento del valor de la factura y que yo asumiera el otro 50 por ciento. Consideré tal propuesta como improcedente, por cuanto yo no tenía nada más que pagar, con lo que todo quedó como estaba.
No estando dispuesto a que se pusiera mi nombre en entredicho, ni a perder mi dinero, insistí con el asunto, ahora directamente con una de las personas encargadas de atención al cliente de BellSouth, pues al fin y al cabo, son ellos los únicos capaces de activar o desactivar teléfonos.
Con ella me tocaría de nuevo constar cómo estamos los consumidores de indefensos en este país. Ella dijo que la compañía no podía asumir los negocios de los concesionarios, que sólo respondía por las ventas hechas por ellos mismos, etcétera.
Total, lo que tengo es una factura de compra y un aparato inútil que podría usar como juguete. ¿Qué tal?
En cuanto al argumento que no pagué, ¿no es suficiente poseer la factura cancelada? O tal vez, habría que inventar una factura en que el vendedor afirme que recibió el dinero.
Manuel Chávez Hassan
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Tel.: 2691586.
Estirpe Sangrienta
Este no es ningún comentario, pero sí una solicitud. ¿Podrían publicar “Estirpe Sangrienta” y otros escritos del Mártir de las Libertades Públicas en alguno de sus suplementos? Considero que para los nicaragüenses residentes en el exterior sería muy interesante y de mucho valor transmitir a nuestros hijos-la nueva generación-, “las ideas y sufrimientos de un paladín de la honestidad y del patriotismo como fue Pedro Joaquín Chamorro Cardenal” Mi admiración para doña Violeta
Ángela F. Elgård
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