Federico Dueñas
Qué vergüenza a nivel mundial y tremendo fraude interno resultaron las elecciones presidenciales de la nación mas poderosa del mundo. Acude cívicamente a las urnas de toda la nación, más de ciento cincuenta millones de ingenuos y confiados electores y el fallo se decide (?) por sólo DOSCIENTOS ridículos y cuestionados votos de ventaja en el sureño estado de Florida, donde, curiosamente, el actual gobernador republicano, Jebb Bush, es hermano del presunto ganador. ¡Qué raro!, ¿verdad? Aquí definitivamente no hay ni rastros de la tradicional malicia latina que nos caracteriza, prueba de ello las pasadas elecciones municipales donde los liberales salieron perdiendo hasta el habla.
Los jueces de la Suprema Corte de la Florida con el beneplácito “boleo” de la Suprema Corte de la nación, deciden prohibir el recuento de votos en un lío interno entre la mayoría conservadora y los opositores liberales, terminando con las aspiraciones de Albert Gore y dejando al ciudadano promedio con la tremenda duda de quién sería el auténtico vencedor en la contienda nacional, no obstante de que las evidencias de que los votos dudosos, no contados, más de DOCE MIL, favorecían a Gore, eran amplias, y las anécdotas de fraude en un estado particularmente reconocido por tales prácticas, fueron abundantes, pero el “establishment”, la clase política estadounidense, optó por la solución menos costosa: reconoció la elección tal y como estaba, y se negó a abrir los expedientes dudosos, para prevenir que una crisis institucional mayor tuviera lugar.
Posiblemente la elección no haya sido del todo limpia. Y quizá el presidente siguiente se eligió gracias a los manejos filiales cabeza de un grupo políticamente poderoso de la Florida. Quizá la mayoría votó por Gore, pero no lo pudieron expresar bien al no cruzar bien la boleta y ver sus votos anulados.
Corregir lo anterior hubiera significado más tiempo, más división, y una crisis mayor en la clase política, que se hubiera trasminado a los negocios, y eso es algo que no se hubiera podido aceptar, los yankees son muy serios en este aspecto. “Jueguen con el Santo, pero las limosnas son sagradas” ¿Cómo gobernará George Walker Bush Jr. (el pequeño)? No habiendo sido electo por la mayoría de los votos, favorecido por su hermano en la poselección, y siendo forzado a múltiples y costosos compromisos (o “pactos políticos”, como aquí les decimos a los arreglos por debajo de la mesa Ortega-Alemán) en los 36 días que duró la incertidumbre electoral para sacar la elección con fórceps y a cualquier costo. Quizá sea un presidente débil, quizá no sepa darse cuenta que no fue electo por la mayoría. O quizá sea alguien que se dé cuenta que el tamaño del daño hecho al sistema político estadounidense tras esta elección es de proporciones históricas, e histérica y que se necesita un nuevo consenso para que no vuelva a ocurrir lo que ocurrió en esta elección. Pero para ello se requiere inteligencia, algo que ni sus amigos más cercanos reconocen como una cualidad del “pequeño” George Bush.
¿Qué opina de todo este vergonzoso problema electoral Mr. Peanuts James Carter? Envió observadores a Florida así como lo hizo a Nicaragua, a México y demás países que se lo toleran. El buen juez comienza por casa. Y es en el interior de la casa más poderosa del mundo actual donde el hedor tiene que ser más penetrante.
* El autor es administrador de empresas.