Partidarización bicéfala en el CSE

Lic. Luis E. Ulloa Barba En las recién pasadas elecciones municipales, las cifras preliminares de abstención en el Departamento de Managua, rondan el 40 por ciento del total de ciudadanos en edad ejercer el derecho al sufragio universal, en el caso de los departamentos del Atlántico roda el 60 por ciento de abstencionismo, cifras que […]

Lic. Luis E. Ulloa Barba

En las recién pasadas elecciones municipales, las cifras preliminares de abstención en el Departamento de Managua, rondan el 40 por ciento del total de ciudadanos en edad ejercer el derecho al sufragio universal, en el caso de los departamentos del Atlántico roda el 60 por ciento de abstencionismo, cifras que en otras latitudes fueran detonante para alarmarse y subsanar estas limitaciones, que en nuestro caso particular son hijas del pacto excluyente y antidemocrático.

En el municipio de Managua, sesenta personas de cada cien, depositaron su voto en las JRV de estas, el 43 por ciento de los 60 ciudadanos votaron por el candidato del primer lugar, cifra que representa aproximadamente a 26 ciudadanos que con su voto activo decidieron sobre los otros (34) participantes, los otros (40) los de la abstención, denominados pasivos dejaron que las minorías decidieran los destinos del municipio, en otras palabras 74 ciudadanos estarán dirigidos o sometidos a as decisiones de 26 ciudadanos activos. El 40 por ciento de abstención, deslegitima la intención democrática de estas elecciones que puede considerarse como una estafa a la democracia y una bofetada a la participación ciudadana, ya que gracias al pacto y a las reformas electorales, se cerraron espacios a partidos políticos, a las organizaciones locales de ciudadanos (vía circunscripción popular).

La ley electoral reformada permitió a las organizaciones pactistas (PLC+FSLN), arrogarse el derecho de nombrar y a repartirse los cargos administrativos y demás personal menor que laboran en las diferentes estructuras del CSE la Operación Ignorados, fue preparada para discriminar a los ciudadanos no militantes de las organizaciones pactistas; a estos ciudadanos ignorados, no se les entregó las esquelas para que se verificaran en el padrón electoral y por ende, no se facilitó que identificaran cuál sería la JRV, en la cual votarían. Este sería el primer paso para el fraude. El segundo, llamado operación Ratón Loco, que consistió en cambiar en última hora, las direcciones de las Juntas Receptoras de Votos y en último lugar hacerlas desaparecer o fucionarlas sin previo aviso como sucedió con las juntas (1771-1760) del Barrio Altagracia, de tal manera que el futuro votante se frustrará y si es anciano, enojado o haragán desista de votar, producto de la burla e irresponsabilidad de los funcionarios partidarios del CSE, esta acción organizada y premeditada surtió efectos en algunos distritos de Managua y demostró la tesis que el voto no participativo, la abstención le daría el triunfo e voto cautivo disciplinado de los promotores de la piñata.

Para finalizar hago un llamado a las organizaciones civiles, partidos políticos a movilizar a la ciudadanía para demandara a Asamblea Nacional derogar la actual ley electoral procurando reformas que permitan eliminar la partidarización bicéfala de los miembros del CSE, democratizándola con miembros notables y de conocida honestidad, y realizando acciones que aumenten la confianza y credibilidad ciudadana en el CSE y de esta manera evitar el abstencionismo.  

Cartas al Director

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