Eddy Macías
La crisis en el sistema financiero de Nicaragua, es el estigma de una serie de capítulos, versión Viernes Trece o telenovela (por los capítulos diarios) relacionado al género financiero. Los movimientos telúricos del sonado caso Interbank no han cesado y surge otro concatenado por la crisis política criolla. Los actores son los mismos, los miembros de la mentada Superintendencia, los preocupados ahorrantes despotricando y arrepentidos so pena de ahorro de sus escuálidos ingresos, los malos del drama, los hermanos Centeno Roque, un perspicaz presidente de Nicaragua, como siempre anticipando los acontecimientos y orientando a sus vasallos esperar instrucciones para determinar la política y beneficios, seleccionando quién o quiénes serán los autorizados para no ser afectados por el nuevo crack financiero, un sector inversionista cuya base de sus capitales están basados en el costo, oportunidad, redituabilidad de sus capitales, niveles de Rentabilidad y Rendimiento, origen y aplicación de fondos, capitales golondrinas y un sinfín de criterios que no entiendo para nada su interpretación y aplicación en nuestra economía nacional.
Un cuentahabiente angustiado y con leve esperanza de recibir sus ahorros, externó: “qué bárbaros los funcionarios del gobierno liberal, no son capaces de defender a aquéllos que pagan sus impuestos. En qué quedamos son o no culpables los funcionarios del Banco Central, por la actitud dolosa de las entidades bancarias”, finalizó haciendo gestos elocuentes de oposición hacia los culpables de la nueva debacle.
Es común el discurso oficial relacionado en el tema de seguridad bancaria, lo mismo han dicho cuando desaparece un banco, la retórica trillada por adeptos al partido en el poder y la oposición dizque revolucionaria, el augurio de los beneficios del pacto dependerá en la nueva crisis de quienes son afectados y/o beneficiados para suministro de circulante al estilo de solución de caso Interbank.
“Lo satisfactorio irónicamente es que son los mismos personeros del caso anterior a éste”, dijo un ciudadano que no salía de su asombro y realizaba operaciones de contabilidad en una oficina, –insistió– “solamente falta que desaparezcan los iconos de cálculo de porcentaje y las razones financieras o las reglas básicas de matemáticas, haciendo analogía con la historia de las entidades bancarias en los últimos tres años”.
Para bien de Nicaragua que la nueva crisis afecte solamente a aquellos ineptos ataviados de corbata, esmoquin y aires de banqueros, pero para desgracia de los indigentes y ahorrantes es hacia el estamento de los más pobres donde serán afectados, aunque algunos ilusos todavía creen en el Sistema Financiero bajo la tónica de creer en la mágica solución para multiplicar su dinero. Yo, al menos no tengo dinero para ahorrar, pero hago mis cálculos del nuevo impacto y el saldo no es rojo, solamente es negro, negro y negro.
Dios nos salve de los genios de las finanzas e ilumine al pueblo de Nicaragua en identificar a los culpables del nuevo terremoto financiero.
* El autor es Administrador de Empresas.