Orlando N. Bonilla
Con la muy reciente intervención forzosa del Banco del Café por parte de la Superintendencia de Bancos, me hace reflexionar el porqué hay bancos que perduran y por qué hay otros que fracasan. Con los miles de bancos en todo el mundo, hay fracasos continuamente y Nicaragua no es la excepción. Sin embargo, en nuestra Nicaragua, desde que se fundó el Banco Nacional en los años 20 hasta el año 1979, los pocos bancos que existieron en esos 50 años fueron estables. En los años 80 no existió la banca privada como tal y existió solamente la banca estatal, que no se puede evaluar ya que la economía en general estaba al borde de la quiebra a fines de esa década.
Desde la privatización de la banca en 1992 a la fecha, se han fundado trece bancos privados de los cuales al día de hoy sólo existen siete, o sea un 46 por ciento han fracasado. ¿Por qué?, se pregunta uno. Los economistas ofrecen varias razones y todos tienen diferentes causas aún teniendo las mismas cifras en que basarse. A mi parecer, las razones o relaciones financieras que ofrecen los bancos y la Superintendencia de Bancos, aún siendo verdaderas, se prestan a manipulaciones por parte de los expertos, al igual que las encuestas electorales o las encuestas sobre productos comerciales o publicitarias. Siempre que salen los datos sobre la situación financiera de los bancos, todos publicitan al día siguiente que ellos son los mejores, los más sólidos, los más confiables porque están arriba en esto, en eso, en aquello, en cualquier otra cosa.
¿Qué hace el ciudadano común, el futuro cuentahabiente, dónde le conviene depositar su dinero? Por lo general se deposita donde dan más intereses, donde hay más sucursales, quien da más premios, porque un amigo de uno trabaja allí, porque le gusta el nombre o bien por quien tiene la mejor campaña publicitaria. Independientemente de las relaciones financiera que nos presenten y que sin duda alguna son de mucho valor para los economistas y funcionarios técnicos en la materia, analizando los siete cierres que se han dado en los últimos ocho años puedo observar un común denominador en los bancos que ya no existen. Este factor común son las Juntas Directivas. Analicemos qué pasó con esos bancos.
Banco Europeo, BECA. Este primer banco duró apenas como dos años. Su presidente de la Junta Directiva era un italo-nicaragüense del cual apenas conocemos su trayectoria bancaria, y lo poco que sabemos no es muy confiable, el cual acompañado de otros inversionistas extranjeros con acciones mayoritarias y unos pocos nicaragüenses, lograron acumular los dos millones de dólares necesarios para fundar un banco. Con una buena campaña publicitaria y mucha verbosidad se logró captar una buena cantidad de cuentahabientes.
Banco del Campo: este siguiente banco fue fundado por un grupo de ganaderos y productores agrícolas que fue la primera Junta Directiva. La trayectoria de su capital data en su mayoría de los años 80 y con poca o ninguna experiencia en el sector bancario. Como ha ocurrido con los otros bancos en quiebra, se dedicó a financiar a los propios directivos o accionistas con poco control de garantías.
Banco del Sur: este banco se fundó a la quiebra del anterior y por la necesidad de salir avante se entregó a un grupo financiero extranjero a precio de “guate mojado”. Sin duda alguna era un banco herido y los nuevos socios mayoritarios se aprovecharon de esta debilidad para llevarlo a la bancarrota. El mismo caso, falta de experiencia bancaria de los directores nacionales.
Interbank: el próximo banco a pique, también fue fundado por empresarios con poca o ninguna experiencia bancaria y en su mayoría con capital reciente. Los fundadores o directores son empresarios o profesionales, que al igual que otros bancos nuevos, vieron la posibilidad de autofinanciarse pensando más como empresarios que banqueros, otorgando enormes préstamos bajo circunstancias y garantías dudosas a un solo cliente.
Pribanco: aunque la quiebra de este banco fue pacífica y con una transición transparente que no causó mucho daño a los cuentahabientes, ya que fue adquirido en su totalidad por otro banco, sin embargo, es otra muestra de la poca experiencia bancaria de sus directores al tratar de manejar un banco. Por otro lado hay que reconocer que actuaron con rapidez para evitar mayores consecuencias.
Banco del Café: de nuevo se repite la misma historia. Un grupo de empresarios y profesionales de otras áreas que las bancarias, forman un banco que se dedicó a resarcir las necesidades financieras de sus socios y directores, formando con demasiada rapidez empresas afines no rentables y realizando préstamos cuantiosos a un solo cliente, todo financiado con los depósitos de sus ahorrantes. Otro caso de actuar con el sombrero de sus empresas más que de banqueros.
En resumen, los bancos son un negocio y se forman para rendir utilidades a sus socios, pero para que duren tienen que tomar con responsabilidad y seriedad a los ahorrantes quienes son al fin y al cabo quienes le generan esas utilidades. Los bancos son a largo plazo, y eso lo saben los verdaderos banqueros quienes manejan los bancos que han funcionado por muchos años. No hay otra manera. Los banqueros de larga trayectoria continuarán manejando los bancos por largos años. Al elegir su banco analicen lo anterior.
*El autor es Administrador de Empresas.