Si yo fuera Daniel, me daría cuenta que el sandinismo es un amplio sector heterogéneo de la sociedad nicaragüense, en ese particular el “Chele” Grisby hace la siguiente segmentación:
– Un segmento mayoritario de sandinistas desencantados no sólo del FSLN sino de la política en general.
– Un pequeño segmento, muy pequeño de militantes sandinistas o sindicalistas o miembros de algún gremio de afiliación sandinista.
– Un tercer segmento, son los compañeros y compañeras que no son apáticos que están activos políticamente pero que están en contra de la dirigencia del FSLN.
A todos los sandinistas nos alegra la arrolladora victoria sandinista en las elecciones municipales, pero si yo fuera Daniel, me daría cuenta que la división del anti-sandinismo y el abstencionismo jugaron a nuestro favor.
Si yo fuera Daniel, me daría cuenta que todo el anti-sandinismo está claro que enfrentarnos divididos es un suicidio político y por tanto buscarán una alternativa de unidad, venga de donde venga.
Si yo fuera Daniel, me daría cuenta que el voto conservador y de Camino Cristiano, más los que se abstuvieron es un voto suave y volátil por tanto, conquistable.
Si yo fuera Daniel, cambiaría la administración del Poder Ejecutivo por una contundente, amplia y determinante presencia sandinista en la Asamblea Nacional, para desde ahí influenciar no solamente al Gobierno sino al Estado nicaragüense y construir una nueva institucionalidad en el país.
Pero de pronto… ring, ring, ring, el teléfono, ¡aló! Ya es la hora amor despertate, acordate que Pardo va a pasar a las 5:30 apúrate, cuídate y buena suerte. Gracias a Dios no soy Daniel, no tengo que tomar tan difícil e histórica decisión.
Lic. Rolando Téllez Bennett.