- La epidemia podría propagarse, si no se educa a la población sobre lo que es la acción del virus, cómo se adquiere, cómo se transmite, y cuáles son sus efectos
María Elena Artola J.
La pobreza que sufre la nación nicaragüense podría profundizarse por la epidemia del VIH/SIDA, que está lastimando sus entrañas de manera silenciosa.
Según el Dr. Juan Aguilar, Representante de UNICEF y Coordinador de ONUSIDA en Nicaragua, no podemos esperar a que la epidemia siga su curso progresivo letal hasta alcanzar niveles como los de Africa, para reconocerla. “El SIDA es real y está con nosotros, abatiendo indiscriminadamente a quienes conocemos y amamos”, dijo en un reciente discurso en ocasión del 55 Aniversario de Naciones Unidas.
En este momento es fundamental la educación para la protección, porque como afirma el Coordinador de ONUSIDA: “no educar a las personas sobre los peligros de la epidemia es equiparable a firmar su sentencia de muerte, es preciso aprovechar todas las oportunidades que tengan los líderes políticos, los comunicadores, los artistas, los maestros, los jóvenes, para educar a la gente de cómo protegerse”.
En esta dirección se inscribe una “preocupación central” de las Naciones Unidas. De ahí que este próximo 1ro de diciembre, Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, se estará realizando un solemne acto en el auditorio del Banco Central, en el que ONUSIDA presentará un documento de reflexión y análisis sobre las nuevas perspectivas en la prevención del SIDA en nuestro contexto.
Parte de esta reflexión se refiere a los mitos y creencias que limitan nuestra acción. El Dr. Aguilar señala que “los jóvenes de esta generación tienen comportamientos riesgosos, debido en gran parte a la falta de conocimiento y de información correcta… Generalmente los jóvenes aprenden de cuestiones sexuales con sus amigos o amigas o en la calle”. Más adelante observa que un mito asociado es que “la educación sexual estimula a los jóvenes a iniciar más tempranamente las actividades sexuales, pero programas exitosos de educación sexual, demuestran todo lo contrario”.
Cuando reciben información adecuada, los jóvenes por sus talentos y aptitudes pueden modificar sus comportamientos de riesgo.
Debido al trabajo de organizaciones como Nimehuatzin, ha ido variando el nivel de conocimientos sobre la epidemia y también se han dado cambios, aunque limitados, en el trato hacia las personas que viven con la infección por VIH. En tal sentido es meritorio reconocer el apoyo que ONUSIDA brinda a las diversas organizaciones que trabajan en capacitación para la prevención de la pandemia.
Sin embargo, todavía es mucho lo que queda por hacer; porque ésta desafía a la sociedad y nos reta a continuar en la búsqueda de nuevas respuestas y perspectivas para detener el avance inexorable de este flagelo que está diezmando indiscriminadamente a la humanidad.
Sumándose a estas reflexiones, el Dr. Guillermo Porras, infectólogo y especialista en VIH/SIDA, señala que en este momento en que todavía no está generalizada la epidemia, lo más importante es mantener informada a la población, sobre todo mediante campañas de educación sexual sin timidez y sin prejuicios, porque el virus es agresivo y letal. “Solamente así podríamos contrarrestar la epidemia”, subraya.
La epidemia podría propagarse, si no se educa a la población sobre lo que es la acción del virus, cómo se adquiere, cómo se transmite, y cuáles son sus efectos. Hasta el presente considera el Dr. Porras que “las campañas educativas no son explícitas” y por tanto no se corresponden con la agresividad del virus ni con el hecho de que una de cada cuatro mujeres embarazadas es adolescente, constituyéndose en blanco perfecto de la infección por VIH, debido a la inmadurez de sus órganos genitales.
Obviamente, las estrategias en la lucha contra el VIH/SIDA serán más exitosas en la medida que sean más explícitas, participativas y concretas, dando información sobre todas las medidas de protección, incluyendo el uso de condones, y promoviendo que cada nicaragüense, adolescente, joven o adulto, hombre o mujer, adopte con responsabilidad su plan personal de prevención.
Frente a la creciente incidencia del VIH en Nicaragua, nadie puede sentirse alejado de la infección o decir a mí no me va a tocar, porque soy religioso, o de clase alta o porque tengo poder.
* La autora es periodista, co-facilitadora de la Red Nicaragüense de Comunicación y Derechos Humanos ante el SIDA.