- Parecía camino a su retiro. En lugar de eso, se ha
dedicado a hacer estragos
Edgard Rodríguez C. edgard.rodrí[email protected]
La década de los ochenta aún estaba distante de llegar a su final, cuando los Dantos hicieron debutar a un angosto tirador derecho, de pitcheos obedientes y movimientos pausados, en medio de un sólido staff en el que también estaban los zurdos Luis Cano y Róger López, más los derechos Julio Mendoza y José Olivares.
Pero la estadía de Germán Espinoza en ese club fue breve y debió realizar un tour por varios conjuntos, entre ellos los Cachorros, Granada, Rivas, El Salvador y el Bóer… Su ya prolongada carrera parecía haber llegado a su final luego de la campaña pasada, en la que debió distribuir su tiempo entre trabajar y jugar béisbol.
Pero en lugar de colgar el brazo, da la impresión de haberlo renovado y hasta ha provocado gran impacto en la actual temporada con un impecable récord de 4-0 y 0.00 en efectividad, luego de intervenir en 6 juegos, en los que acumula 20.1 entradas lanzadas, con sólo 12 hits permitidos, 6 ponches y 6 boletos.
“La clave es la experiencia que he acumulado. Con el paso de los años uno se vuelve más agudo en su control y descubre con más facilidad los defectos en los bateadores. No es una tarea fácil lanzar aún cuando se usa el bate de madera, pero la lucha es más equilibrada así”, explica el veterano lanzador.
Al inicio de la temporada, Germán no entraba en los cálculos como pieza esencial en el poderoso staff del Rivas, que es encabezado por Vicente Padilla, más el valioso agregado de Elpidio Pinto y Martín Bojorge, con Julio Rivas al frente de un poblado cuerpo de relevistas en el que resalta la juventud.
“Normalmente eso ha ocurrido en mi carrera. Escasamente se me menciona y yo lo entiendo. Uno se gana los espacios. Pero me he acostumbrado a trabajar en silencio, de modo tal que no me afecta aparecer o no, en un medio de difusión”, señala el tirador de origen chontaleño pero radicado en Tipitapa.
Germán es, aparte de un hábil lanzador, que cuenta con el control y la inteligencia como sus principales armas, un excelente material para las entrevistas. Es el jugador con mejor manejo de la palabra. “Es muy culto”, me dijo una tarde Tito Rondón, quien sabe lo que dice respecto al conocimiento.
Sin embargo, a Espinoza no lo quieren en el Rivas para ofrecer cátedras o brindar entrevistas. Lo necesitan para sacar outs. Y para suerte de ellos, es lo que mejor está haciendo desde la colina sureña, con el respaldo de un club que parece haber agarrado el viaje hacia los primeros puestos del torneo.