‘Abstención’, un castigo contra la democracia

Karla [email protected].

Nicaragua 5 de noviembre del 2000, todos los partidos en contienda electoral, cada candidato con sus concejales, la esperanza puesta en que la decisión del pueblo fuese meditada y dirigida a preservar la democracia, días de trabajos exhaustivos de propaganda, días en que gran parte del periodismo actuó con parcialidad, días de política y politiquería, días en que los disidentes de los grandes partidos se lavaban las caras y aparecían nombrándose impolutos, atacando una corrupción de la cual fueron partícipes. Todo esto fue quedando atrás ese 5 de noviembre, sólo quedaba un enorme peso y cansancio en el electorado.

El resultado, un alto porcentaje del pueblo decidió abstenerse y no votar, el otro porcentaje emprendió la lucha divididos entre el anti sandinismo que por desgracia entró desunido, contra un sandinismo ávido de poder y de recursos intimidatorios y hasta de amenazas de guerra.

El resultado, una catástrofe casi completa en todo el territorio nacional, era como estar viviendo en 1979, los mismos cantos, los mismos rencores, las mismas consignas, sus reales colores “El sandinismo en pleno”, “tomándose” como ellos usan en su lenguaje las calles de los pueblos y ciudades, pisoteando la tan ansiada democracia.

La pregunta del millón para todos los que creemos y sabemos el alto precio de la libertad y que históricamente el frente no respetara jamás ¿Es qué hacer? Ya que no podemos permitir que aquí regresen los culpables de tantas muertes, confiscaciones, cárceles, exilios y destrucción.

Es tiempo de una meditación profunda, de cambios radicales en la administración de gobierno, de unificar el espíritu democrático, de deponer vanidades, de pensar ya no en partidos sino en Nación.

Bien dicen que no es el poder el que corrompe sino la vanidad.

Yo hoy quiero pedir a los políticos que se unan y nos den a los nicaragüenses la patria que merecemos.

Tel.: 0713 2029  

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