Carta de dolor

José Esteban Sánchez

Las elecciones municipales del 2000 no podrían provocar otro sentimiento más que dolor para todos los sectores del país. A los triunfantes sandinistas les recordará las derrotas en las elecciones anteriores cuando, Nicaragua tuvo opciones de recibir una intensa ayuda internacional y además defender el agonizante sistema socialista, y los pone ahora en una panorámica difícil, con el sistema capitalista más asentado que nunca y cuyos promotores son sus más acérrimos opositores en los años 80 del siglo XX, los “enemigos de la humanidad”.

¿O ya no son sus enemigos? ¿Cómo enfrentarán la crisis macro y microeconómica de Nicaragua? ¿Será que podrán subsidiarla? ¿Realizarán otro cambio de moneda “necesario”? ¿Cómo actuarán en un mercado globalizado y libre? ¿Reabrirán Barricada? ¿Regresará Humberto Ortega al Ejército? ¿Aceptarán en los supermercados las tarjetas de ENABAS? ¿Quiénes serán nuestros camaradas comerciales? ¿Será que la economía mixta sí funcione con los Tratados de Libre Comercio (TLC)?.

En el caso de los no-sandinistas formado por ciudadanos comunes, liberales (verdaderos), conservadores (podría variar), etc., les enseñan una dura lección: “La humanidad siempre mira el pasado mejor de lo que fue, el presente peor de lo que es y el futuro superior a lo que será”.

Y si usted, lector, no es sandinista, sabrá que cada tiempo es alcanzado, es decir hoy será ayer y mañana. Los máximos dirigentes del actual gobierno liberal, con sus escándalos y explosiones de vanidad y opulencia en medio de una tragedia social y económica, alejaron de las elecciones a los ciudadanos comunes que representan el 55% de los electores.

Mataron las esperanzas de estas personas en un gobierno que, además de democrático, debería ser filantrópico y humanista, que es lo que siempre ha necesitado esta patria de Rubén. Al final lucieron como unos mercenarios, a los cuales se les indemnizó por servir a su país.

Entonces, las personas de este 55% pensaron: ¿qué más da?, la elección de uno u otro no resolverá el problema, y entonces tenemos los resultados de hoy. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero eso es en cualquier otro lugar que no sea Nicaragua, triste, pero la cúpula de la administración Alemán, pactó la fe de los electores más importantes, el verdadero pueblo, el que no acepta regalos, ni pide terrenos o licor por su voto, al que le preocupa el pago de la deuda, el déficit presupuestario, el PIB (Producto Interno Bruto).

Los que rechazan cualquier guerra, asonada, corrupción, represión, venga de donde venga. Los que realmente no pueden vivir fuera de Nicaragua porque la aman sin querer tenerla para ellos, los que saben y sienten que ser pinolero, no es tomar pinol en un restaurante de Miami.

Aún podrían hacer algo por nosotros ese 55% de electores para las contiendas generales el próximo año, no permitan que muchos hermanos nos quedemos sin Patria, tengan fe y elijan lo mejor para Nicaragua, les aseguro que el sandinismo no lo es hoy, ni nunca lo será.  

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