En letra Pequeña

Fabián [email protected]

Amarga derrota

Ojalá esta vez el doctor Alemán aprenda la lección: no hay que repartir la carne antes de matar el venado. Con una encuesta que publicó su periódico, el doctor Alemán celebró como con diez días de anticipación la victoria de Wilfredo Navarro, y la alegría que se vivió esa noche contrastó cruelmente con las lágrimas que recién soltaron Will y Fiallos al aceptar su derrota.

No fue esta sí la primera vez que el Presidente se precipita en sus celebraciones. ¿Se acuerdan de la fiesta de ingreso a la HIPC en septiembre del año pasado? Discursos enardecidos, bailadera, piñata roja y todo y… seguimos esperando entrar a la HIPC.

Gorra en el suelo

Y el Presidente botó la gorra porque los medios publicaron que en El Crucero gana el Frente Sandinista. ¡Pero si los medios lo único que hicieron fue publicar los resultados que hasta ayer mantenía el Consejo Supremo Electoral! Siendo así, con quienes se debería enojar el doctor Alemán es con el CSE por dar los resultados que no le gustaron, o, en última instancia, con los pobladores de El Crucero por votar en la casilla rojinegra.

Mal diagnóstico

¡Cómo hay gente cascaruda en este mundo! Los liberales andan echándole la culpa de su derrota a los conservadores en vez de buscar ahí dentro, en todas las tropelías que han cometido contra este país desde que llegaron al poder, las causas de su mal: checazos, pacto, indemnizaciones millonarias, prepotencia, carreteras por fincas privadas, sueldos estratosféricos a funcionarios leales, etc. Además, ¿quién les dijo que el que no votara verde votaría rojo?

Votos por el cambio

Hay que reconocer que a la ciudadanía le valió un pito el pacto, y que sus referentes políticos son más cercanos de lo que imaginábamos: castigar al alcalde cambiando de manos la Alcaldía. La gente votó por el cambio, y por eso es que tantas alcaldías pasaron de manos rojas a rojinegras y viceversa, después que por muchos años se caracterizaron por ser plaza de una u otra ideología.

¿Bipartidismos por siempre?

Entonces, ¿estamos condenados al bipartidismo? No lo creo. Lo que pasa es que no nos dejaron más palos en que ahorcarnos. Recuérdese que, entre otras exclusiones, no se dejó espacio a la suscripción popular que en estas elecciones tenía su mejor oportunidad, dado que la gente votó más por personas que por partidos, y muchos de los candidatos populares tuvieron que buscar a desgano el alero de un partido ante la imposibilidad de participar por su cuenta. El mismo Herty es un ejemplo de ello.

Tortuga de oro

Si algún premio merece el Consejo Supremo Electoral por el desarrollo de estos comicios ese sería el “Tortuga de oro” por la lentitud con que están soltando los resultados, a pesar que se trata de una de las votaciones más simples que se han hecho en Nicaragua. El retraso no es inocuo, y además de sospechas y suspicacias, alienta que alcaldes de uno y otro bando estén declarándose ganadores con conteos que hicieron sus propios fiscales, en una situación que podría derivar en hechos de violencia de los que hasta ahora han estado libre estas elecciones.

Tinta

Hombré, y se le pasó la mano al Consejo con la tinta. Creo que, si no cambio de piel, voy a llegar a las próximas elecciones con el dedo todavía marcado.  

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