Me conmovió la fotografía mostrada en la edición del martes 31 de octubre, en la cual partidarios del grupo Yatama golpearon por cuatro horas a un policía. Es realmente desagradable ver situaciones de este tipo en medio de un ambiente que se supone es una fiesta cívica y damos un paso hacia la democracia y la paz que tanto ha buscado el pueblo de Nicaragua.
Pero más que encontrar culpables, lo que más me llama la atención es cómo una incompatibilidad a la que se suma tanto el Consejo Supremo Electoral al no permitir la participación del grupo indígena en las elecciones municipales, como el grupo mismo, llega hasta los límites de atentar contra la vida de los seres humanos, tanto policías como manifestantes.
Es triste y desalentador que Nicaragua viva escenas de este tipo en las que se cierran los espacios de participación a grupos políticos autóctonos violando las leyes de autonomía en la que se decreta en el artículo 71 que, en caso de que exista la formación de partidos políticos por parte de agrupaciones indígenas se les respetará su propia forma organizativa y participativa, lo que justificaría realizar otras elecciones, y recurriendo al diálogo hasta que hay sangre humana derramada.
Primero que todo debe estar la paz, la democracia y el futuro de Nicaragua y no el atropello a la vida humana por intereses de unos pocos, por lo cual opino que los medios de comunicación junto con el gobierno actual y el resto de la población nicaragüense debemos hacer un llamado a la paz y promover el concepto de fiesta cívica que deben tener estas elecciones en las que se está jugando el futuro de nuestro país.
Juan Pablo Gómez Lacayo.
Estudiante de derecho UCA.[email protected]