Decisión en la recta final

Erasmo Medina

A pocos días de las elecciones municipales, entre ellas las de Managua, en lo que podríamos llamar la recta final de esta contienda electoral por la Alcaldía de nuestra novia del Xolotlán, el pueblo capitalino todavía se encuentra en la disyuntiva de por quién votar.

Se ha hablado del voto castigo y del voto útil, pero también hay un voto que no se ha tipificado, y éste es lo que podríamos llamar el voto cautivo, que es aquél, que los incondicionales a las consignas partidarias, tienen que depositar, a favor del candidato de su partido, aunque no estén de acuerdo en el fondo de sus conciencias con dicho candidato.

Si bien es cierto que el voto es secreto, también es igualmente cierto que los incondicionales temen cambiar su voto a la hora de la verdad, porque saben que tarde o temprano, su partido se enterará, o por lo menos sospechará que no fueron fieles a la consigna y los considerarán unos traidores a su partido, cuando los resultados arrojen una abrumadora diferencia, y aquí estaremos tipificando el voto por temor, que va asociado al cautivo.

Es evidente que hoy por hoy, ninguno de los candidatos ha sido capaz de exponer un plan concreto, coherente, claro y convincente, sobre lo que podríamos decir, su programa de gobierno municipal.

Ante este estado de cosas, el elector, antes de tomar su decisión de por quién votar deberá hacerse por lo menos algunas de las siguientes preguntas:

¿Quién parece ser el más honesto y el más humilde, que sea capaz de aceptar sus errores y sobre todo estar dispuesto a enmendarlos? ¿Qué seguridad ofrece a los peatones en las peligrosas y costosas rotondas de Managua? ¿Qué programas comunitarios propone para ayudar efectivamente a los marginados a ser autosuficientes? ¿Qué apertura dará en la Alcaldía a la gente humilde que necesita una mano para ganarse el pan de cada día? ¿Cómo evitará que Managua siga siendo un basurero? ¿Cómo la protegerá contra las inundaciones, especialmente en los barrios bajos? ¿Cómo resolverá los problemas de los asentamientos?

Si el ciudadano elector considera que alguno de los candidatos puede dar respuesta satisfactoria a las interrogantes anteriores, podríamos decir que tiene una base orientadora para hacer su decisión sobre por quién votar, pero, si el caso es lo contrario, no le quedará más remedio que elegir entre quedarse en su casa y no acudir a su junta receptora de votos o presentarse a votar expresándose con un voto castigo para todos los candidatos, votando en blanco o rayando toda la papeleta para que ese voto sea declarado nulo.

La suerte está echada, y solamente falta esperar los resultados de la encuesta verdadera, que es, la que en última instancia determinará si se queda Báez, Lewites, Navarro o Guadamuz, o si se declara desierta por votos insuficientes, lo que sería un récord en la historia política de Nicaragua.

Estaremos a la expectativa de los resultados y no se descarta que puedan haber muchas sorpresas. Buena suerte entonces les deseamos a todos los candidatos a ver si logran pasar la prueba de tan exigentes examinadores.

* El autor es Ingeniero Agrónomo

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