Señor director:
Con sus homólogas del mundo hispanohablante, la Academia Nicaragüense de la Lengua, compartió el 6 de septiembre del 2000, el Premio Príncipe de Asturias, en Concordia; honor que ha merecido en reconocimiento a su labor reactivada a principios de los años noventa. En efecto, ha mantenido una vinculación estrecha de trabajo con los proyectos panhispánicos de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua; ha reiniciado sus ediciones –interrumpida desde 1978– y retomado publicación de su boletín LENGUA –que había desaparecido en los años cincuenta– y ha emprendido varias obras colectivas, entre ellas el Diccionario de uso del Español Nicaragüense, a cargo de su Comisión de Lexicografía y Gramática que integran Francisco Arellano Oviedo, Enrique Peña Hernández, Jorge Eduardo Arellano y Róger Matus Lazo.
La semana pasada viajé a España para asistir a una ceremonia que el viernes 27 tuvo lugar en el Teatro Campoamor de Oviedo, donde el Príncipe de Asturias entregó los respectivos galardones del año 2000.
Jorge Eduardo Arellano,
Subdirector, Academia Nicaragüense de la Lengua.