Incertidumbre electoral

El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y el Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE), emitieron la semana pasada sendos comunicados sobre las elecciones del próximo 5 de noviembre, en los que advierten a la ciudadanía “el peligro que corre la democracia” –en obvia alusión a la posibilidad de un triunfo electoral del FSLN– y señalan que “es urgente la unidad democrática en el voto ciudadano”.

Por otro lado, la encuesta de M&R que damos a conocer hoy indica que, en efecto, el más probable ganador de la elección en Managua es el candidato sandinista Herty Lewites. Sin embargo, según la misma encuesta el FSLN podría perder la elección “si William Báez recupera un 18.9% del voto que Pedro Solórzano transfiere a los candidatos Lewites y Navarro”, y en ese caso, el candidato conservador “podría resultar triunfador con un 39.77%” de los votos válidos del domingo próximo.

La incertidumbre que hay en el sector privado se deriva sin duda de que el voto no sandinista está dividido entre el Partido Conservador y el PLC, lo que hace inminente la victoria electoral del FSLN y sus candidatos en Managua, Herty Lewites y Evert Cárcamo. Y de allí el vehemente llamado a la unificación del voto no sandinista que hacen Cosep e INDE en sus comunicados, aunque no señalan claramente si la unificación debe darse en derredor del opositor Partido Conservador o del oficialista del PLC.

Sólo con una lectura entre líneas del comunicado del Cosep se puede advertir un llamado sutil a votar por el Partido Conservador y -en el caso de Managua- por el señor William Báez Sacasa. En efecto, en dicho comunicado se dice que “Nicaragua requiere de nuevas autoridades (“nuevas autoridades”, o sea, no las mismas autoridades liberales que hay ahora), que brinden confianza y reafirmen los valores de la libre empresa, la economía de mercado, la inversión privada, el respeto absoluto a la propiedad privada, los derechos humanos y los valores culturales, condiciones indispensables para garantizar un desarrollo económico-social sostenido”.

En realidad, es prácticamente imposible que el voto que apoya al Partido Conservador se pueda transferir a los liberales, puesto que no es un voto conservador partidista y disciplinado, sino un voto de castigo a la corrupción y al autoritarismo del gobierno actual. No hay nada que pueda transformar ese voto de castigo al gobierno en un voto a favor del oficialista PLC, el que si gana la elección seguramente continuaría auspiciando o tolerando la corrupción.

Además, es obvio que el voto de castigo al gobierno lo es también por el pacto libero-sandinista. Para muchísimas personas que sin ser liberales votaron en 1996 por el PLC y sus candidatos, sólo para impedir que ganara el FSLN, es imperdonable que los liberales y el Presidente Arnoldo Alemán hubieran después acogido, abrigado y hasta amamantado a la víbora de la célebre parábola cardenalicia. Y que, dicho con otras palabras, se coludieran con el FSLN para repartirse las instituciones como un botín y bajar el umbral electoral presidencial hasta 35% de los votos válidos, a fin de facilitar el regreso del partido sandinista al poder.

No tendría sentido, entonces, pretender que la unificación del voto no sandinista se hiciera alrededor del PLC, porque la mayoría de la gente que ahora está dispuesta a votar por los conservadores no querría avalar el autoritarismo y la corrupción que han imperado en el país a lo largo de los últimos 4 años, y en la Alcaldía de Managua desde 1990. Y porque, repetimos, la intención de voto a favor de los conservadores no es un voto partidista, y por lo tanto no es transferible a otro partido ni candidatos.

En cambio, el voto liberal sí es básicamente partidista y disciplinado y por lo tanto transferible, al menos en parte, a la otra opción electoral no sandinista que es la conservadora. Sin embargo esto sólo podría ser posible si lo pidiera directamente el Presidente Arnoldo Alemán, que es el único y máximo líder del PLC. Del presidente Alemán depende, pues, que Herty Lewites, Evert Cárcamo y el FSLN gobiernen Managua a partir del próximo año, o que gane la opción electoral no sandinista.  

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