¡El compromiso es con la democracia!

Frank Arana Icaza

Desde muy joven comencé a participar en el conservatismo. Tengo ya 40 años de hacerlo. Estuve en ello desde los 60, luchando con los ímpetus juveniles, por la instauración de un régimen democrático en nuestro país. Acompañé a Pedro Joaquín en los CIVES, participé con Agüero y los demás dirigentes de la primera Unión Nacional Opositora en las elecciones del 67, donde se dio aquella masacre en la manifestación de cierre de esa organización política, el 22 de enero de ese año, por ello conocí las mazmorras de las cárceles del Hormiguero y la Aviación. Siempre he sido conservador.

Después del error histórico que todos cometimos, en los finales de los 70, cuando por imprudencia política, cansados de una dinastía ya demasiado larga y siendo “conejillos de Indias” de raras teorías de la administración Carter, dejamos nuestro destino en las manos de unos “muchachos” que nos llevaron a la peor experiencia sufrida por nuestro pueblo en su historia.

Obligado por el régimen totalitario del FSLN, en los 80, tuve que salir al exilio. Para combatirlo me integré al FDN. Fui Director de Comunicación desde su fundación en el año 81, habiendo mantenido esa misma posición, durante las sucesivas transformaciones de la Organización, UNO y posteriormente “Resistencia Nicaragüense”, así como en los diferentes cambios de Directores, hasta el 89.

Después de haber participado en las negociaciones de la Resistencia con el sandinismo, regresé a Nicaragua. En septiembre de 1989 me integré a mi partido y participé en la campaña que llevó a la Presidencia a doña Violeta, en cuyo gobierno se inicia el proceso de transición hacia la democracia, que hasta hoy, todavía tratamos de consolidar.

Siempre mi objetivo ha sido la búsqueda de la consolidación del sistema democrático para nuestro pueblo, y de todo lo que ello representa: el respeto a la voluntad soberana, la libertad, la unidad, la justicia y el progreso igualitario y por sobre todo, la erradicación de la violencia, para que podamos dirimir nuestras diferencias políticas a través del voto y no en guerras fratricidas, como las que nuestras generaciones pasadas y aún la nuestra, tuvieron que padecer.

El FSLN indubitablemente es todo lo contrario a lo señalado y por muchas artimañas que quiera utilizar, presentándose como una organización que está evolucionando hacia su democratización, mientras sus dirigentes sean los mismos que nos impusieron la noche obscura, la guerra, la confrontación, la miseria, la piñata, las confiscaciones, las inflaciones de récord mundial, la riqueza ilimitada de los que llegaron sin nada, el terror, el exilio, el atraso material. Sigue siendo el adversario a derrotar en estas elecciones y en las del 2001.

Para poder optar a la confianza de los nicaragüenses, el frentismo deberá primero experimentar, verdaderamente, cambios fundamentales y demostrarlos ante todo el país. Las elecciones del 5 de noviembre son unas elecciones difíciles, cualquier error que cometamos con nuestro voto, puede tener como consecuencia el regreso de los enemigos de la libertad, puede significar el regreso de todo lo que en estos diez años de transición, hemos logrado en gran parte superar.

Todos debemos concurrir a depositar nuestro voto. El voto es secreto, cada quien, solo con su conciencia, debe decidir por quién votar. Hay que reflexionar profundamente sobre qué es lo mejor para nosotros mismos, nuestros hijos, nuestra familia y nuestra Patria.

El voto debe servir para consolidar la democracia, no se debe dispersar ni desperdiciar, favoreciendo a nuestros reales adversarios. Un voto perdido, podría ser la diferencia entre el bien y el mal.

El pueblo democrático, ya sea conservador, liberal o de cualquier otra connotación, debe votar con mucha inteligencia, así como lo hizo en el 90 y el 96, cuando se unió espontáneamente y escogió “la alternativa que aseguraba y garantizaba el sistema democrático”. En estas elecciones, esto es más importante, pues el resultado marca escenarios para el 2001, por lo que éste es el momento de enviar la señal correcta, de depositar el voto correcto.

Al abandonar el recinto electoral, hagámoslo satisfechos de haber contribuido al triunfo de la democracia, libertad, progreso, desarrollo y modernidad de nuestra Nicaragua.  

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