Hay que recordar la historia antes de juzgar

  • Los ejemplos de los Chamorro “bastardos” –palabra que me suena al tiempo de la conquista, de la esclavitud, de la inquisición– confirman que lo que hace al hombre no es una cuna humilde o de nacimiento ilegal, o una cuna de linaje de encajes, sino su cultura, educación, sus modales y lenguaje, sus valores morales y principios éticos, su rectitud y su honestidad

Ana María Ch. de Holmann

En medio de un montón de papeles viejos y polvosos, encontramos un artículo escrito por Don Adán Cárdenas, nieto del ex Presidente en el siglo XIX, por quien lleva su nombre el municipio que limita con Costa Rica.

El Sr. Cárdenas relata y describe a grandes rasgos algunas de las personalidades y las circunstancias que vivieron “los Chamorro”, no alude a Don Fruto, ni a Emiliano por no referirse a estas dos épocas. Don Fruto fue el primer Presidente de Nicaragua elegido Director Supremo del Senado en marzo 1º de 1853, su ideal y su tema principal fue: Orden, Orden. Era lo que requería la naciente República que se formara a raíz de la desintegración centroamericana. Don Fruto dio un gran empuje con su empeño y su aporte de espíritu de civismo que le caracterizó por su entereza, rectitud, honestidad y valentía.

Don Fruto junto con su hermano Fernando Chamorro inició la lucha contra el filibustero William Walker, mercenario contratado por el Partido Demócrata Liberal de ahora para someter al partido Legitimista-Conservador de ahora. Pero Don Fruto no vio el triunfo que se dio para expulsar a Walker por medio de la Unidad Nacional Centroamericana en 1856, ya que le sorprendió la muerte antes de terminar su período presidencial. Fruto era un “bastardo”, pero dejó llenas las páginas de la historia de dignidad y de orgullo para la Patria.

A Emiliano Chamorro, hijo de Don Salvador Chamorro, le decían “El Cadejo” por su astucia, inteligencia y valentía. Otro “bastardo” que con sus 17 revoluciones hizo caer la dictadura del General José Santos Zelaya, quien se perpetuó en el poder por 17 largos años.

El último caudillo hizo sonar los fusiles en todos los rincones de la Patria. ¿En qué rincones de nuestro suelo no se oía el grito de: “¡Viva Chamorro!”? Con ese liderazgo, fue Presidente en 1916-1921 y 1926. Y si hablamos de “pactos”, quien se encuentre limpio que tire la primera piedra.

Emiliano no tuvo descendencia, pero sí su hermana Carlota Chamorro de Belli, quien fue una distinguida dama en cuya descendencia se encuentran personas de respeto y distinción, tanto en el campo empresarial como en el intelectual. Algunos de los cuales han ocupado cargos públicos notorios, los que han contribuido a la democratización y al rescate de los valores cívicos y morales de nuestro país.

Uno de los “ineptos” de “los Chamorro”, es el General Fernando Chamorro, quien es un “héroe olvidado”, como muchos ahora. Dirigió y estuvo en todas las batallas contra el filibustero, desde la de El Pozo, El Jocote, hasta San Jacinto, en la que finalmente logró expulsar a Walker de nuestro suelo patrio.

Pablo Antonio Cuadra describe así al General Fernando Chamorro en el libro titulado “Héroe olvidado de la Guerra Nacional”: “El General Fernando Chamorro trazó con su espada el camino de la libertad de Nicaragua. Encabezó la Guerra Nacional contra el filibustero organizando el Ejército del Septentrión. Sus victoriosos hechos de armas jalonan toda la guerra de liberación. Fue sacrificado en Choluteca cuando luchaba por el principio republicano de la alternabilidad”.

Y no es una casualidad que Pedro Joaquín Chamorro Cardenal trazara con su espada —la pluma— el camino de la libertad, de la alternabilidad, de la honestidad, del orden y de la justicia. Por todo esto y muchas cosas más ofrendó su vida.

Don Pedro Joaquín Chamorro Alfaro y Don Diego Manuel Chamorro, ambos ocuparon la silla presidencial y en su gestión confirmaron ser dignos hijos de la patria a la cual sirvieron desinteresadamente. El primero inició la red del Ferrocarril del Pacífico en 1878 e instauró el Telégrafo, instalándose la comunicación en toda la costa del Pacífico. Ambos siguieron fortaleciendo la democracia, por medio del orden, de la rectitud, honestidad y la alternabilidad.

Son pocos los ejemplos de “los Chamorro” —dos de ellos— curiosamente “bastardos”, —palabra que me suena al tiempo de la conquista, de la esclavitud, de la inquisición—, pero grandes hombres, lo que confirma que no es una cuna humilde o de nacimiento ilegal, o una cuna de linaje de encajes lo que hace al hombre, sino su cultura, educación, sus modales y lenguaje, sus valores morales y principios éticos, su rectitud y su honestidad.

Todos ellos con los ejemplos mencionados, son “Chamorro” y la historia les distingue, ya que ocuparon desde Fruto hasta Emiliano, un lugar predominante, de orgullo para la Patria.

La historia de “los Chamorro” es muy antigua y de mucho prestigio y comenzó hace mucho más de un siglo y no termina como la historia de los mediocres que termina cuando apenas comienza.

Que la historia juzgue.  

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