Róger Fisher
El siete es un número cabalístico, siete son los días de la semana, siete los pecados capitales, hay siete cabritas, siete son las virtudes teologales y siete los amigos del Presidente Alemán que han empañado la gestión de su gobierno.
El tema que he manejado recurrentemente, aparece con firmeza cuando el Dr. Alemán es el único que defiende su administración. ¿Dónde están los correligionarios liberales? Y sus Ministros de Estado dónde están? Están atentos a lo que dice Arnoldo Alemán a veces vigorosa y acertadamente y otras con pasión personal que ha llegado a resentir algunas epidermis políticas y económicas de Nicaragua.
Conversando con liberales jóvenes, me manifestaban su convicción personal de enviar a la cárcel por lo menos a uno de los siete famosos, el problema es ¿a quién? Hay muy vistosos, bien identificados, flacos y gordos, blancos y morenos, altos y no muy bajos. Los siete famosos le han hecho un gran daño al partido y han creado desconfianza en la ciudadanía seria y honesta de Nicaragua. Los siete famosos hacen ostentación de su riqueza a través de muchos signos de poder y dinero. Ofrecen grandes comilonas, usan joyas costosas, compran carros a sus hijos universitarios que son admiración y envidia de sus compañeros en los mismos Estados Unidos de América. Viajan en primera clase, se pavonean, miran de reojo a sus conocidos y se enfrentan con altanería y prepotencia a la sociedad.
Los siete famosos ya no tienen cargos públicos, ni cargos de conciencia. Tampoco se les ve inmediatos a la Presidencia. Poco a poco se han o los han ido alejando. Sin embargo, el problema subsiste. La percepción es que siguen mandando. Yo creo que el Presidente es un buen amigo de sus amigos. Sin embargo, los siete famosos, no son amigos del Presidente, ni de la verdad, ni de Platón y mucho menos de Nicaragua.
Los liberales tenemos gente preparada y honesta como Iván Escobar Fornos, Enrique Bolaños, Polo Navarro, Eduardo Montealegre, Jaime Morales, Wilfredo Navarro y Adolfo Argüello para mencionar a siete de las setenta veces siete personas honestas que hay en el liberalismo.
Como liberal respaldo una gestión de gobierno que ha llevado a nuestro país a la modernidad, mejorando y construyendo carreteras, caminos, energía eléctrica, escuelas, hospitales, apoyando a la producción, la salud y la educación, con el gran pero… de los siete famosos.
En las próximas elecciones no debemos ofuscarnos por los siete famosos dándole un voto indirecto al sandinismo. Votemos liberal y evitemos las siete plagas bíblicas que ya las vivimos en once años de carencias, tragedias, dolor y oscurantismo.
* El autor es publicista.