Caso Interbank
El fraudulento caso de Interbank se cometió
debido principalmente a negligencia de la Superintendencia de Bancos en la revisión y control de sus operaciones financieras, lo mismo que a su Junta Directiva y Auditoría Interna del mismo Banco que algunos de sus funcionarios cometieron errores aparentemente con conocimiento de que autorizaron operaciones con conocimiento de causa, como la aceptación de cheques post-datados y sin fondos para garantizar negociaciones indebidas, sin darlas a conocer a la autoridades superiores y por supuesto sin las aprobaciones del caso.
También efectuaron operaciones por sumas en córdobas y dólares que estaban fuera de la capacidad del movimiento efectivo del Banco y el fraude elemental de las cascarillas de arroz y café que efectuaron en los Almacenes Generales de Depósitos de Semar.
Anterior a julio de 79, la Superintendencia mantenía un cuerpo de profesionales bien capacitados en contabilidades especiales en auditorías, auditoría para la revisión de las reservas técnicas y matemáticas de las compañías de Seguros, los Almacenes de Depósitos, las compañías Financieras, las Funerarias y otras empresas sometidas a la revisión de la Superintendencia.
Pero desgraciadamente en la actualidad carecemos de la autoridad que les dé cumplimiento a las leyes e instituciones de control y así vemos cómo la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones, la Contraloría General de la República, la Procuraduría General de la República y casi todo el sistema judicial, no dan cumplimiento a sus funciones que la ley les concede y la mayoría de sus fallos se basan en la política u orientaciones del gobierno central.
Hernaldo Núñez M.
Contador Público Autorizado
INSS explica
Señores. Perfecto Medrano Espinosa
Heliodoro Taleno Cabrera
Teodoro Alberto Guerrero y demás firmantes
Con relación a vuestra carta del 25 del mes
pasado publicada en el Diario LA PRENSA bajo el título “Carta abierta al INSS”, referente a la devaluación de las pensiones como consecuencia del deslizamiento de la moneda nacional, por lo que consideran injusto que el INSS no les reajuste sus pensiones a su valor de acuerdo a la elevación del costo de la vida, manifiesto a ustedes:
Según su comunicación, ustedes reconocen que ha sido meritorio el hecho de que el INSS haya incrementado el monto de la pensión mínima a C$900.00 mensuales a todos aquellos asegurados que cumplieron con el período reglamentario correspondiente.
Sin embargo, a aquellos asegurados que no cumplieron con los requisitos establecidos en la Ley y su Reglamento que se les habían concedido pensiones reducidas se les incrementó a C$450.00 mensuales, equivalente al 100% del salario mínimo general vigente, siendo directamente beneficiados al incrementarse sus pensiones a esta cantidad que antes se encontraba en montos inferiores.
No omito manifestarles que esto ha sido un esfuerzo muy encomiable aprobado por el Consejo Directivo del INSS, a pesar de los serios problemas financieros que presenta la institución frente a la gran masa de pensionados que ascienden a más de 63 mil pensiones ordinarias por Invalidez, Vejez, Muerte, Riesgos Profesionales, Viudez, Orfandad y ascendientes.
No obstante estas limitaciones, se considera que en un futuro cercano se podrán revalorizar las pensiones en curso de pago superiores a la pensión mínima de C$900.00 mensuales, de acuerdo a la pérdida del poder adquisitivo de la moneda nacional como consecuencia de la elevación del costo de la vida, incrementándose prioritariamente a las inferiores.
Por otra parte, la Ley No. 160 –que concede Beneficios Adicionales a las Personas Jubiladas– les reconoce el derecho a los servicios médicos a cargo del Ministerio de Salud, sin embargo el INSS, dentro de su programa de modernización y reforma de la Ley de Seguridad Social, restablecerá este derecho mediante el pago de una cuota del pensionado y el Estado como operaba antes de la década de los años 80, con gran satisfacción de parte de ustedes.
Martín Aguado Argüello
Presidente Ejecutivo
La víbora bicéfala
Hace muchos años en un “paisito” vivía una
víbora, coral creo por sus colores; que aterraba a los pacíficos pobladores de los campos, montaña y ciudades. Atribulados, padeciendo años de terror, ausencia de paz, escasez de todo tipo, y lo más duro, traición a sueños colectivos, empuñaron paciencia.
Pero un día, ya desesperados, contratan un exterminador, que pomposo (era pomposo por todos lados), publicitaba su gran pericia como exterminador de víboras. Todos los ciudadanos aplaudían jubilosos y confiados le indicaron el camino ascendente.
¡Pero sorpresa de sorpresas!, el exterminador, enamorado de la vivienda de la víbora, no cumplió el contrato y la nutre. Surgiendo una predilección recíproca; y su acercamiento fue tal que forman un solo cuerpo: más grande, más gordo, más fuerte, coronado (creen que tienen corona) por dos cabezas.
Aquella víbora moribunda, resurge y se convierte en un engendro de un cuerpo bicéfalo. ¡Mayor terror, mayor desdicha! La fatalidad inunda los caminos y los corazones adoloridos.
Hombres y mujeres, apesadumbrados pero no derrotados, le roban esperanza a las adversidades. Se agrupan para escoger un nuevo exterminador: honesto, transparente, con experiencia y autónomo, quien armado de cuatro estacas verdes, hará resurgir la esperanza color de floresta de trópico húmedo.
Mario Barquero
El repunte de don Pedro
El martes 3 de los corrientes, el Diario
LA PRENSA en la página de Opinión publicó el importante artículo del Dr. Adolfo Calero Portocarrero, que tituló “El repunte del PC”, en que resumido así hace una comparación del triunfo de la izquierda en Chile cuando llevó al poder al Dr. Allende y el triunfo de la derecha en España en que resultó triunfante el actual presidente Sr. Aznar, finalizando dicho artículo con una interrogante: ¿Qué queremos para Nicaragua, un Allende o un Aznar?
El 10 de octubre leemos en el mismo importante Diario, en la página segunda, la inquietante preocupación del Cosep y del PLC en que tentativamente insinúan un cerrar filas de liberales y conservadores en contra del FSLN, ante la marcada incertidumbre de las próximas elecciones municipales y más concretamente en la ciudad capital.
De esta tentativa insinuación se disparó “El repunte de don Pedro”. En un reflexionar respecto a los errores del Partido Conservador quiero relatar brevemente lo sucedido en el primer lustro de los años 20. Se debatía en las altas esferas del conservatismo gobernante la escogencia del candidato presidencial. Los personajes en disputa eran dos prominentes miembros del partido: Don Diego Manuel Chamorro y don Martín Benard, ambos granadinos. Resulta que la directiva se decidió por la fórmula: Don Diego para Presidente y Don Martín para Vicepresidente. Cuando esta noticia llega al hogar de don Martín, su esposa doña Cora, de quien se decía que ejercía gran influencia sobre su marido, se opuso rotundamente a que don Martín fuera de segunda. Don Diego tenía sus días contados de acuerdo con el diagnóstico de un eminente médico (padecía de cáncer) muriendo en el ejercicio de la Presidencia.
Le sucedió el vice, que era don Bartolomé Martínez (Don Bartolito) de origen matagalpino, y por la misma historia que aparece en la obra del Dr. José Bárcenas Meneses, “Las Conferencias del Denver”, nos damos cuenta del declinar y pérdida del poder del Partido Conservador, el cual desde entonces, no ha visto el sol claro. Ahora, después de 75 años, cuando una coyuntural oportunidad de que el Partido Conservador jugando en una democrática y trascendental contienda electoral puede servirse de una escalera –también coyuntural surgir y elevarse a una segunda fuerza opositora con impredecible futuro–, viene un irreflexivo no de don Pedro, que ojalá no sea irreversible. Cualesquiera que fueran los argumentos de don Pedro, no pueden justificar en primer lugar el futuro del país al caer nuevamente en las garras del frentismo, y en segundo lugar, despreciar una preciosa oportunidad para su partido. Nuevamente será la historia la que juzgue.
Francisco Morales Urbina