Del 23 de octubre al 3 de noviembre habrá en Managua una exposición de logros gubernamentales. Se trata, obviamente, de un esfuerzo extra del gobierno para reforzar la campaña electoral del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), particularmente en Managua, la plaza política más importante del país, donde todas las encuestas dan por seguro que el partido oficialista perderá la Alcaldía.
Sin embargo, Marta McCoy, Secretaria de Comunicación Social de la Presidencia de la República y organizadora de la exposición de logros gubernamentales, declaró a los periodistas que es por pura casualidad que la feria propagandística del gobierno coincidirá con el cierre de campaña de las elecciones municipales del 5 de noviembre.
En cuanto a los costos de la exposición, la funcionaria McCoy –quien dejó el Ministerio de Salud para poder aspirar a una curul en la Asamblea Nacional, el próximo año–, explicó que su dependencia gastará unos 5 millones de córdobas (más o menos 385 mil dólares), pero no informó cuánto gastarán los numerosos entes gubernamentales para exponer sus correspondientes “logros” en vísperas de la elección de autoridades municipales. En todo caso, debe ser una suma considerable que se pagará, por supuesto, con los impuestos de los contribuyentes nicaragüenses y extranjeros.
La exposición de logros del gobierno para beneficiar el cierre de campaña electoral del PLC es sin dudas una muestra irrefutable de la inveterada y viciosa confusión de intereses Estado-partido que se sigue practicando en el país, es un abuso con los fondos públicos, es otro acto de corrupción oficial en el que para mayor escarnio de la ciudadanía también habrá un stand del “comité nacional de integridad”, que fue creado por el mismo gobierno con el apoyo financiero de organismos internacionales, supuestamente para promover la honestidad y el decoro gubernamental.
Hay que señalar, además, que este tipo de exposiciones propagandísticas gubernamentales es característico de los países totalitarios, fascistas o comunistas. En las naciones democráticas no se acostumbra hacerlas, mucho menos en tiempo de campañas electorales. Cualquier gobernante verdaderamente democrático no hace semejante desatino y se indignaría con quien le sugiriera gastar los fondos públicos para envanecerse por los llamados logros gubernamentales, y peor si es para favorecer las campañas electorales de su partido.
La verdad es que ningún gobernante tiene por qué alardear de las obras públicas que se hacen bajo su administración. Las obras públicas no son acciones de caridad y los gobernantes no las financian con su propio dinero, sino con recursos de toda la nación o provenientes de la cooperación externa. Por su parte, los ciudadanos no tienen por qué agradecer ni admirar a los servidores públicos que cumplen con su deber, si es que lo cumplen, ya que no es gratuito su servicio sino que lo brindan a cambio de jugosas remuneraciones, que en Nicaragua van desde 5 mil dólares hasta más de 20 mil dólares mensuales, además de los diversos privilegios adicionales que se receta la alta burocracia, como las famosas e inmorales bonificaciones e “indemnizaciones” millonarias.
¿Cuáles logros exhibirá el gobierno? ¿Acaso mostrará las obras de mala calidad y altos costos, con cuyos contratos se benefician los parientes y amigos de los gobernantes? La verdad es que es muy poco y malo lo que ha hecho este gobierno en materia de obras públicas, si se consideran los cuantiosos recursos públicos y de cooperación externa que ha gastado en ellas. Muchas más obras y de mejor calidad se hubieran podido hacer, si no fuera por la corrupción gubernamental que agobia al país y escandaliza a la comunidad internacional.
Ahora bien, si de exponer los logros del gobierno se trata, los organizadores de la exposición electoralista deberían instalar un stand en el que se muestren al público el narcojet, los “checazos” de la DGI, los documentos sobre la construcción de la terraza de Pochomil con fondos para los damnificados del Mitch, la auditoría de Arthur Andersen a la venta de acciones del Banic, los informes sobre el fabuloso enriquecimiento personal y familiar de algunas personas desde que están en el poder, las órdenes de pago de las “indemnizaciones” millonarias, etc., etc.