- Los precandidatos liberales son al parecer lo mejor que se puede encontrar en un partido que está moralmente estragado por la corrupción de una membresía oportunista y voraz
Luis Sánchez [email protected]
El presidente de la Asamblea Nacional, Iván Escobar, anunció el lunes de esta semana su renuncia a ese cargo, aunque no a la diputación, para poder ser candidato a Presidente de Nicaragua. Luego, el jueves, el Vicepresidente de la República, Enrique Bolaños, visitó LA PRENSA para darnos la primicia de que al día siguiente renunciaría a su alto cargo de elección popular, también para optar a la nominación presidencial por el oficialista Partido Liberal Constitucionalista (PLC). Esta misma semana renunció otro “presidenciable” del PLC, el ex canciller Eduardo Montealegre, con el mismo objetivo que los dos anteriores.
Como posible compañero de fórmula de Bolaños Geyer, es decir, como candidato a la Vicepresidencia de la República, se menciona a José Rizo Castellón, actual Presidente del Instituto de Fomento Municipal (Bolaños y Rizo se presentaron juntos en el programa de televisión de Jaime Arellano y Mario Amador, el viernes en la mañana); en tanto que como probable candidato a vice con Escobar Fornos, se habla de David Robleto, Ministro de Infraestructura y Transporte, quien tendría que renunciar a su cargo a más tardar el 4 de noviembre, para ajustarse a los requerimientos constitucionales. En los mentideros políticos se estima que Eduardo Montealegre podría ser también el acompañante de Escobar Fornos, pero, ¿quién sabe? Tal vez sólo el aparentemente aún todo poderoso en el PLC, doctor Arnoldo Alemán.
Sin duda que son buenos los precandidatos liberales mencionados, quizás los mejores que se pudiera encontrar en el liberalismo, que está moralmente estragado por la voracidad y desparpajo de una membresía oportunista que, bajo el alemanismo, ha llevado la práctica del Estado botín más allá de donde alguna vez la llevara el somocismo.
Por cierto que la característica común de los renunciantes y precandidatos presidenciales del PLC, es que todos ellos pretenden ser cuidadosos de su prestigio ético y su reputación personal, se llevan bien con amigos y adversarios, son personas educadas y de trato suave y al parecer ninguno de ellos tiene “cola” personal. O sea que son todo lo contrario que el actual Presidente de la República, doctor Arnoldo Alemán Lacayo.
Don Enrique Bolaños sólo se ha visto involucrado en problemas, primero cuando parte de su pequeño personal se acogió a los privilegios de la tienda del Ejército (institución de origen sandinista que el vicepresidente ha cuestionado firmemente), y después, cuando la gratificación millonaria de ENEL al “Tigre” Quintana, pero Bolaños lo criticó y explicó que eso se decidió en su ausencia, cuando estaba de viaje por Europa.
A Escobar Fornos, por su parte, sólo se le ha mencionado indirectamente en el caso de la construcción de las nuevas instalaciones parlamentarias, cuya licitación ganó una compañía de empresarios liberales que financiaron la campaña electoral del PLC en 1996, y que ha ganado las licitaciones de las principales construcciones gubernamentales. Y de Eduardo Montealegre, nada ético, sólo unas supuestas declaraciones impertinentes respecto a las relaciones entre Nicaragua y Taiwan.
Pero ellos no pueden escapar de la responsabilidad de haber participado en un régimen que se ha desprestigiado por continuos escándalos de corrupción, el enriquecimiento lujurioso de algunos funcionarios y el modo chocarrero con el que el Presidente Alemán ha manejado su gobierno.
Por otro lado, ninguno de estos renunciantes y precandidatos liberales tiene el carisma, la energía y la obsesión de poder del Presidente Alemán, quien lamentablemente para el PLC y afortunadamente para Nicaragua no puede reelegirse, porque lo prohíbe la Constitución y porque un fraude electoral no parece ser posible en las nuevas circunstancias en que vive el país.
Enrique Bolaños, Iván Escobar y Eduardo Montealegre tendrán que caminar, pues, muy cuesta arriba, asumiendo que el proceso político seguirá transcurriendo entre vaivenes pero hacia delante, y que una derrota del sandinista Herty Lewites en noviembre próximo no facilitaría un nuevo pacto libero-sandinista, quién sabe con cuáles consecuencias.