Cada día creo que las cosas en este país deben ser blancas o negras. No hay cabida para puntos grises o intermedios. Sólo los timoratos se manejan con el poder y quienes quieren seguir cómodamente en el gobierno ocultando cifras para no molestar al señor Presidente de la República, a los grupos de poder económico o a las cúpulas militares y políticas.
Es el caso de la Policía Nacional. Cuando hacen trabajos dignos de reconocerse, se reconocen, pero también casi siempre se esmeran en complicar las cosas que la población debe saber.
El periodista busca a la Policía Nacional porque considera que es una institución seria, responsable, que se debe a la ciudadanía y en consecuencia es el lugar donde se encontrará mayor precisión de la información que la gente tiene que conocer para hacer proyecciones y poner en perspectivas a quienes dirigen este país y cómo lo han hecho.
Personalmente en varias ocasiones solicité datos sobre los delitos económicos en las instituciones del Estado de la década de los 80 y de los 90, pero la respuesta fue nula. Dicha petición parece que nunca fue escuchada y luego se me dijo que se podía entrar en conflictos con el gobierno del Presidente Alemán.
Ayer LA PRENSA por enésima vez solicitó a la Policía Nacional estos datos, pero ahora sólo los de la década de los 90 para evitarle la fatiga a los oficiales; no obstante, la respuesta en Relaciones Públicas fue que no podían facilitarlos, pues era atacarse a ellos mismos (a los mandos policiales), “porque también somos gobierno”. ¡Qué lindo!
O los facilitan o no los facilitan. No hay otra respuesta. O los dan a conocer o los ocultan. Cualquier justificación sobra en este caso. ¿O es que los datos reflejan cosas que la población no debe conocer? ¿Qué esconde la Policía Nacional? ¿A qué delincuentes protege la Policía Nacional al no brindar los delitos económicos en las instituciones del Estado? ¿Si es una institución con policías profesionales, independientes y que no están bajo la bota del Presidente de la República Arnoldo Alemán, por qué se escudan en justificaciones burdas? ¿Por qué no dan la información si para eso y muchas otras cosas ganan un salario que sale del impuesto que pagan los contribuyentes?
Entonces, en manos de qué Policía estamos y cuál será el futuro de la seguridad ciudadana de este país, cuando las cosas en la institución del orden público se deciden en función de si se molesta o no el Presidente?
¡Ahhh!, pero claro, si los datos que pidiéramos fueran sobre un pobre y miserable delincuente, la Policía se va encima como una máquina procesadora de carne de pobre porque el Presidente los elogiará y no les impedirá ser directores o subdirectores, comisionados mayores o jefes de delegaciones policiales. ¿Señor jefe de la Policía Nacional, Franco Montealegre, dónde están los delitos económicos? ¿Podría tener la gentileza de facilitarlos, todos… todos, sin ocultar la verdad?