“Avancemos hacia atrás para que vayamos más cómodos”. Una expresión extraña, pero si la aplicamos a nuestros buses urbanos es muy normal. El ayudante todo el día canta esta misma canción sin darse cuenta que si se aplica a nuestra realidad nacional se le considera un profeta.
No podemos avanzar al futuro porque nuestro presente es arena movediza; si hacemos mucho movimiento nos hundimos más para saltar el pantano de las dificultades, algunos “amigos” nos lanzan una cuerda condicionada con el apoyo al servilismo, arribismo, amiguismo y burocratismo y todo lo que termine en ismo, sinónimo de corrupción.
Cruzamos el pantano y nos sentimos “mejor”, pero con la misma cuerda tenemos que socarnos el cuello para no contestarles a nuestros hijos cuando nos pregunten: qué hicimos y dónde estábamos cuando la Patria fue atacada por la criminal peste de la corrupción.
El pasado 3 de septiembre, el Ing. Agustín Jarquín Anaya visitó nuestra ciudad. Nos explicaba y nos animaba que por el bien del país se tienen que denunciar todos los actos de corrupción.
Si denunciamos, qué ganaremos; al ladrón no lo amonestarán, no lo trasladarán, no lo correrán, no lo apresarán, no lo juzgarán y todo lo que termine en ARAN, sinónimo de robarán, y no le pasará nada. En cambio, al denunciante sí le pasarán muchas cosas y no muy agradables.
No podemos avanzar más porque tenemos el primer lugar en corrupción y pobreza, es de sabios hacer un alto en el camino, echar unos pasos hacia atrás, agarrar fuerza y coraje para ser los primeros en marcar el principio del fin de la corrupción y pobreza.
El próximo 5 de noviembre podemos dar el primer paso hacia delante y nuestra deuda social, moral y económica será desminuida.
Leopoldo Villalta López.