A sus 18 años, Néstor Abarca, no habla de sexualidad con sus padres. ‘’No me gusta hablar de relaciones sexuales con mi mamá y mi padre, prefiero hacerlo con mis amigos porque hay más confianza”, dice este joven que cursa el cuarto año de secundaria.
“La información que manejo (sobre sexualidad), además, me llega por los medios de comunicación, folletos y charlas que he recibido’’, agrega.
Para la doctora Greta Solís, profesora principal de la Maestría de Salud Sexual y Reproductiva en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), los hijos no hablan de sexualidad porque continúa siendo un tema tabú.
‘’Los jóvenes hablan de relaciones sexuales en todos los lugares que te podés imaginar, el colegio, las fiestas, parque, etc, prácticamente tocan la mayoría de los tópicos que incluye este tema tan amplio, como el placer, métodos anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual, etc., el problema es que regularmente la información que manejan es errada’’, sostiene Solís.
Sin embargo, ella ha logrado comprobar en su labor profesional, a través de charlas educativas impartidas en diferentes centros de estudios, que los adolescentes inician relaciones sexuales desde temprana edad (entre los 16 y 18 años).
‘’Este inicio temprano de la actividad sexual conlleva a los padres a que hablen de sexo con sus hijos y no tengan que recurrir a los amigos para pedir consejo. La juventud es motivada por curiosidad, presión de las amistades y amor’’, agrega.
INFORMACION Y PRIMERA RELACION SEXUAL
‘’Al abordar el tema de la sexualidad hay que hacerlo con claridad, de manera científica, sin esconder ningún tipo de información y utilizar un lenguaje comprensible. Los padres nunca deben pensar que sus hijos están muy jóvenes ’’, señala.
La juventud, por su parte, debe buscar la orientación de sus progenitores, propiciar la confianza, ya que la mejor fuente de información que deberían tener es la familia porque son quienes desean lo mejor para ellos.
‘’Para alcanzar esta apertura de mentalidad de los padres, deben que dejar a un lado los prejuicios y tabúes que arrastramos, con respecto a temas como las relaciones prematrimoniales, homosexualismo, anticonceptivos, virginidad, entre otros’’, añade la especialista.
La posición de Solís coincide con el estudio ‘’La cultura sexual en Nicaragua’’, realizado recientemente por un equipo de investigadores dirigido por Sofía Montenegro, del Centro de Investigaciones para la Comunicación (CINCO).
El estudio, con un universo de 1,199 consultados, confirma que el 44.4 por ciento de los encuestados discuten sobre sexualidad en el círculo de amistades primordialmente. Otro 32 por ciento recurre a otras personas fuera de la familia y la última opción para hablar de sexo son los padres.
Además, según la investigación, el 80 por ciento de las madres no abordan los temas de sexualidad con sus hijos e hijas y el padre está prácticamente ausente como interlocutor en su hogar.
¿CON QUIEN TIENEN RELACIONES LOS JOVENES?
De acuerdo al estudio, la información sobre sexualidad llega primordialmente por libros, folletos y periódicos, seguido de programas educativos y amistades. Además, incluyen la familia, películas, organismos no gubernamentales, y en último lugar los centros de salud, radio y telenovelas.
La encuesta, además, indica que el 46.3 por ciento de los encuestados señalaron que el amor es la principal motivación para iniciarse sexualmente, le siguen la curiosidad con 27.2 por ciento; y en tercer escala, impulso o necesidad con 15 por ciento.
Son las mujeres quienes escogen el amor en su mayoría, el 76.4 por ciento de éstas; mientras que sólo un 19.8 por ciento de los hombres son motivados por este sentimiento, ya que está más determinado por la curiosidad e impulso-necesidad.
Los datos del estudio indican además que la primera experiencia sexual, los jóvenes la sostienen con el novio o novia. Esto corresponde al 50.6 por ciento de los encuestados. En segundo lugar, con 23.4 por ciento, están el amigo o amiga.
Para Solís, el hecho de que la primera experiencia sexual corresponda a la pareja, se explica en el hecho de que “el tabú de la virginidad se ha superado muchísimo”, prueba de ello es que “la gran mayoría de los jóvenes saben que la virginidad no determina el carácter moral de la mujer, se interesan más bien por estar con alguien que los quiera, respete y les sea fiel’’.
‘’Sin embargo, no todos los noviazgos terminan en relaciones sexuales, los jóvenes tienen que estar seguros de estar preparados para iniciarla. La orientación y confianza que los padres otorgan es determinante en la decisión que tomen’’, sugiere Solís.
‘’Los jóvenes no deben dejarse llevar por los impulsos en este sentido, hay que saber cuando decir ‘’NO’’ si no están preparados. El noviazgo y conocer a tu pareja puede ser una buena experiencia si se enfrenta con responsabilidad’’, añade la especialista.
En cuanto al tiempo, Solís explica que no se pueden esquematizar las relaciones de pareja ya que todas son diferentes. ‘’No podés decir, en seis meses o en una semana me voy a acostar con esta persona’’.
Factores tiempo juntos, compatibilidad, intensidad de la relación y personalidad de los involucrados, son los que determinan el grado de intimidad en la pareja.
Sin embargo, es importante señalar que el inicio prematuro de la actividad sexual trae consecuencias sociales, por ejemplo, la maternidad precoz, abandono escolar, desaprobación social y familiar, etc.
Por otra parte, la especialista puntualiza repercusiones sicológicas tales como ansiedad, tensión y complicaciones fisiológicas representadas en desnutrición, preclancia y desproporción séfalo pélvica.
‘Si comenzás las relaciones sexuales antes de los 25 años, tenés mayores riesgos de contraer ETS (enfermedades) porque comenzar a temprana edad la vida sexual implica que el número de parejas que sumarás a lo largo de tu vida será mayor’’, concluye la doctora Solís.
Ciclos del noviazgo
Para enfocar el desarrollo del noviazgo y cómo se van transformando las relaciones, la doctora Solís explica las etapas del mismo:
– Primera fase: Al iniciar el noviazgo, ambas partes empiezan a conocerse a través de las pláticas, besos, caricias, abrazos.
– Segunda fase: Se dan las caricias y besos más íntimos, éstas estimulan la respuesta sexual.
– Tercera fase: Lo anterior conlleva a la excitación, es en este lapso que se aconseja detener la estimulación si no se está preparado para dar inicio a una vida sexual activa.
– Cuarta fase: Si no se detiene la estimulación en esta faceta, da inicio la etapa de carga o excitación máxima. De este punto es difícil dar marcha atrás, ya que hay un exceso de descontrol del ‘’yo’’, por ende se inicia el acto sexual, seguido de los movimientos involuntarios pélvicos.
ENCUESTA: ¿Con quién hablan los jóvenes?
Wendy Zeledón, 18 años, Quinto Año de Secundaria:
– “Yo no hablo con mis padres de sexualidad, aunque debería hacerlo, pero los padres no dan confianza, por eso prefiero hacerlo con mis amigas. Para hablar sobre sexo con sus hijos deben dejar atrás los mitos que arrastran desde hace tantos años, como que las jóvenes vírgenes no deben saber sobre relaciones sexuales, una cosa es ser virgen y otra es no poder tener información. Algunos padres piensan que es malo que una señorita pregunte qué es el sexo”.
Marvin López, 17 años, Cuarto Año de Secundaria:
– “Sólo con mis amigos hablo de sexo, con mis padres no me siento a gusto porque no hay la misma confianza como con los amigos, entre nosotros hablamos claro, en cambio con los padres tenés que tener cuidado, no decir vulgaridades y ser callado, además los padres no se interesan por hablar de sexo con sus hijos, pero eso no debe ser así, deberían hablar más de este tema, aunque los medios de comunicación instruyen bien, nunca es suficiente”.
Arlen Carolina Martínez, 16 años, Quinto Año de Secundaria:
– “No hablo con mis padres sobre sexualidad porque me da pena, siento más confianza con mis amigas porque somos de la misma edad y compartimos las mismas dudas. No es fácil hablar con otras personas de sexo porque te critican. Entre nosotras (amigas) hablamos hasta cierto punto, ya que no lo sabemos todo, lo que manejamos sobre anticonceptivos y sexualidad es porque nos preocupamos por leer”.
Iván Soza, 17 años, Cuarto Año de Secundaria:
– “Cuando hablo de sexo lo hago con amistades y a veces con mi madre, pero poco porque es complicado hablar con ella de eso. En las pláticas con mis amigos, tampoco hablamos seguido de sexualidad y si lo hacemos es más en fregadera, no tocamos los puntos serios”.