Antonio M. Pérez
En un estudio que desarrollamos en el Centro de Malacología* de la Universidad Centroamericana (UCA), en la región del Pacífico de Nicaragua, sobre los moluscos continentales, uno de los resultados notables fue la detección de ocho especies nuevas para la ciencia. Esto quiere decir que son especies que antes no habían sido descubiertas y catalogadas por los biólogos.
De estas especies nuevas dos de ellas se distribuyen en unos pocos puntos de la región del Pacífico y una solo en un punto: las isletas de Granada.
Este tipo de endemismo, tan estrecho geográficamente, indica que si esta especie desaparece producto de la desaparición o alteración de su hábitat, será una especie que se perderá de la faz de la tierra sin haber tenido la oportunidad de ser conocida y de ser estudiada su posible importancia.
El endemismo es, en biología, aquel atributo por el cual una especie determinada se encuentra en un determinado lugar y no en otro. Esta cualidad le confiere a los ecosistemas naturales un mayor o menor valor en dependencia de si contienen mayor o menor número de estas especies.
Este ejemplo ilustra de una manera clara la importancia de la conservación para el mantenimiento de la biodiversidad y su incidencia directa en la vida del hombre. Si no conocemos y conservamos nuestro entorno no podremos saber cómo manejarlo de una manera sostenible.
Entre los seres vivos uno de los casos más notorios en relación con la presencia de endemismos son los moluscos continentales.
Entre éstos algunos de los ejemplos más relevantes son: el género Papuina endémico de Nueva Guinea (en la Polinesia), el género Polymita, endémico de la región este de la isla de Cuba y un grupo de especies del género Bulimulus, endémicas de las islas Galápagos.
La relación entre el endemismo y la conservación es directa. Si se pierde una población de una especie de amplia distribución, se disminuye su acervo de genes pero se conserva la especie. Si se pierde una especie endémica, probablemente representada por una o unas pocas poblaciones, esta especie se pierde para siempre.
El caso de la paulatina desaparición de las especies del género Bulimulus en las Galápagos ha sido bien documentado en la literatura científica y a nivel divulgativo, intentando conseguir que se dicten medidas para su protección, pero el continuo aumento de densidad de población en las Galápagos atenta contra esto. Otro tanto de lo mismo ocurre con las especies del género Papuina en Nueva Guinea.
* Parte de la zoología que trata de las moluscos.
– El autor es doctor en Biología y director del Centro de Malacología de la UCA.