Difícil creer

Guillermo A. Vergara – [email protected]

Esta es mi humilde opinión sobre una noticia a la que no le encuentro un título más apropiado que el de: “Hechos, no palabras”

De nada sirve que el Cardenal Obando se la pase negando que funcionarios de la Comisión de Promoción Arquidiocesana (Coprosa), adscrita a la Iglesia Católica, “tengan incidencia en las decisiones que adoptan los magistrados el Consejo Supremo Electoral (CSE)”, tal y como lo han manifestado algunos sectores políticos (LA PRENSA, 14 de agosto), si el mismísimo presidente del CSE, Roberto Rivas, es un funcionario subordinado suyo que, a pesar del cargo público que ostenta, continúa sirviéndole en varias organizaciones de la Iglesia como Coprosa y la Universidad Católica (Unica).

El Cardenal también desmintió que uno de los asesores de Roberto Rivas en el CSE, de nombre Winston Betanco, trabaje en Coprosa, aunque “admitió que trabaja para la Unica”. Para efectos de la percepción de la ciudadanía sobre la peculiar relación existente entre la Iglesia y el CSE, ambos puestos equivalen a la misma cosa.

Si el Cardenal de verdad quiere que le creamos cuando habla de que “no existe ninguna incidencia de la Iglesia en el CSE” (algo que va cobrando relevancia con la cercanía de las elecciones), lo que debería hacer es pedirle la renuncia a Rivas, a Betanco y a cualquier otro funcionario del CSE que simultáneamente trabaje para la Iglesia en Coprosa, la Unica, la Radio Católica, la Conferencia Episcopal, la Curia Arquidiocesana, etc.

De otra forma, no veo cómo él va a poder seguir negando una incidencia que para todos es más que obvia.  

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