El derecho a disentir

  • Tenemos en Nicaragua una situación semejante a la de México en la que todos salieron ganando con Fox, hasta los que perdieron

Carlos Chamorro Coronel

Hay mucha gente que ve todavía las elecciones -me refiero específicamente al proceso mismo del ejercicio democrático- como algo sospechoso cuando no riesgoso. Como si estuviéramos al borde de una gran catástrofe. Y en parte se debe me imagino al trauma que tenemos de elecciones pasadas. Casi como un temor atávico transmitido desde muy antiguo por los mismos avos. (abuelos).

Y no tiene por qué ser así. De hecho, desde la misma derrota sandinista en las urnas en 1990, el país se ha ido enrumbando a pesar de todo por las sendas del orden y el derecho. Desde luego que el sistema no es perfecto ni mucho menos. En particular yo estoy en desacuerdo con la inhibición de Pedro Solórzano por el infundado temor de que gane la Alcaldía, aparte de que yo creo que es muy difícil que los liberales pierdan con todo y W. Navarro por los medios que tienen a su mano y las numerosas obras que han construido, lo cual es innegable, le duela a quien le duela.

Entonces, ¿por quién votar? A decir verdad yo sinceramente creo aunque también reconozco que mucha gente no estará de acuerdo conmigo -pero de eso se trata en la democracia (el derecho a disentir y respetar el desacuerdo)-, que tenemos en Nicaragua una situación semejante a la de México en la que todos salieron ganando con Fox, hasta los que perdieron. Es lo que llaman en inglés una “Win, Win situation”, aunque en este caso sería triple. Me explico enseguida, tanto a nivel de alcalde como de presidente. Veamos, de ganar por ejemplo -en el peor de los casos para mucha gente-, los sandinistas la Alcaldía, saldríamos ganando con Herty (menos Cárcamo, que pudiera quedar relegado para actos folklóricos como mayordomo de las fiestas de Santo Domingo, por decir algo), porque Herty es un hombre conciliador y progresista.

De ganar los liberales, no perderíamos nada, puesto que seguirían (pase Wilfredo) el mismo rumbo de progreso continuado que ha llevado hasta ahora primero Alemán y luego Cedeño. Y con Pedro sería más o menos igual, aunque construya su Coliseo para las carreras de carretones. Pedro es una persona moderna y eficiente. Sólo perderíamos con Guadamuz, pero en ese caso el triple Win se acaba allí. No sé de Gómez ni menos de Mántica.

En el caso de presidente se da también una situación similar al de triple “Win”, que sería así. Otra vez en el peor de los casos que ganaran los sandinistas, saldríamos ganando todos si llevan no de vice, sino de presidente a Agustín Jarquín, muy bien visto por la comunidad internacional cuando no impuesto por ellos y aceptado por los sandinistas como mal quizás menor para ellos y mejor para nosotros.

De ganar de nuevo los liberales, que parece lo más probable saldríamos ganando también sobre todo con un hombre por ejemplo como Iván Escobar Fornos, que sería mi candidato (perdón por opinar libremente), porque lo considero un hombre íntegro y honrado, hábil y conciliador que ha hecho un gran papel como presidente de la Asamblea y como autor de varios libros sobre derecho, daría prestigio al país. ¿Por qué no voy a votar yo por un liberal si me parece bueno?

Y, por último, de ganar -lo menos probable- los conservadores ganaríamos también todos si ellos llevaran (repito, en condicional) llevaran a alguien como Arturo Cruz Sr., sin duda alguna el personaje mejor conocido y apreciado tanto en USA como en Europa como demócrata; hombre honrado a carta cabal, experiencia, exquisita cortesía, hombre de las finanzas para manejar los asuntos de la nueva economía mundial y patriota a toda prueba. O si no Ernesto Leal, que aunque joven todavía, ya tiene alguna experiencia en cuestiones de gobierno y, sobre todo, asuntos de integración centroamericana, que es el asunto que más nos concierne en la actualidad por el conflicto con Honduras y Costa Rica.

Y esta es la realidad, no tan mala como la pintan a veces o casi siempre los medios extremistas. Lo más importante de todo -y de esto estoy seguro que estaría de acuerdo Pedro Joaquín Chamorro- es que aquí no hay nada seguro ni amarrado como en tiempos de Somoza en que todos sabíamos de antemano cuál iba a ser el resultado. Aquí nadie puede decir quién va a ganar. Y esta es una prueba irrefutable de que hay libertad a pesar de ciertos trucos no muy correctos quizás aunque legales. Por eso creo que no debemos estar ni muy pesimistas ni negativos en cuanto al futuro político de nuestro país como lo auguran ciertas Casandras. Yo bien pudiera votar por cualquiera de ellos aunque preferiría a Cruz o Escobar Fornos. Y si esto es anatema, ¿dónde quedaría nuestra libertad de pensar, escoger, elegir, y disentir?

Analista político.  

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