- “Para que la descentralización tenga un efecto
positivo se tiene que renovar, estimular y fortalecer mucho más el trabajo comunitario”, sostiene
consultor alemán
KARLA MARENCO [email protected]
Los índices de mortalidad materna en departamentos como Río San Juan, Matagalpa, Jinotega y las Regiones Autónomas del Atlántico, no podrán reducirse mientras los recursos internos y externos, sigan fluyendo hacia las instituciones centrales y no hacia las comunidades, según el consultor alemán Jürgen Steidinger, del Comité Médicos Alemanes para el Tercer Mundo, Hermanamiento Hamburgo-León.
El Ministerio de Salud destina millonarios recursos a programas y proyectos para mejorar la salud de las mujeres, y reducir los índices de mortalidad materna, pero tiene muy poco impacto porque el gobierno absorbe gran cantidad de la plata para capacitación, creación de estrategias, seminarios, consultorías y muchas actividades decorativas, a pesar que los problemas están plenamente identificados.
De acuerdo a Steidinger, casi todas las agencias internacionales que trabajan en el área de salud, enfatizan su apoyo en la descentralización y “desconcentración” del sistema de salud. Pero “es una descentralización insuficiente” porque “trabajan de arriba hasta abajo, pero no hasta las bases”, manifestó.
Steidinger sostiene que para mejorar los servicios que prestan los puestos y centros de salud y otras organizaciones comunitarias, los recursos tienen que ser dirigidos hacia “abajo” para fortalecer el trabajo en las comunidades.
“Es imposible mejorar la situación de las comunidades si el impulso y la energía no vienen por lo menos en parte a través de la comunidad y su organización”, valoró.
Según el galeno, la Encuesta de Demografía y Salud (ENDESA-98), muestra que las regiones mencionadas arriba, son “las campeonas” en mortalidad materna.
Esto se debe a que las regiones atlánticas-sur y norte (RAAS y RAAN) y Jinotega, tienen la menor cobertura de control prenatal, y junto a Río San Juan, tienen la más alta tasa de partos domiciliares. Además, cuentan con mucha menor asistencia de médicos.
Añadió el galeno que la tasa global de fecundidad en la RAAN, Jinotega y Río San Juan, es arriba de seis hijos por mujer (la más alta en Nicaragua). Estos valores son similares al porcentaje de mujeres sin educación a escala nacional. Allí viven también las mujeres que menos conocen los métodos de planificación familiar y por ende su uso.
Pero también hay otros problemas que influyen en este problema como la dispersión de la población y el bajo grado de urbanización; las dificultades en el acceso a las unidades de salud; la inestabilidad política y amenazas de bandas todavía armadas, así como la geografía, que incrementan los problemas.
Además, hay falta de motivación y experiencia en el personal de las unidades de salud, incumplimiento de las reglas y normas, y también influencias culturales y étnicas.
Para este consultor, los proyectos del MINSA tienen que involucrar más a la población. “Se necesita más gente de las comunidades que esté dispuesta a trabajar voluntariamente sin fines políticos; mejorar la red de brigadistas y promotores de salud con capacitación, y sobre todo motivación”.