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Ficha de muerte: Caso 98
Lorena. 18 años. Ama de casa, originaria del municipio de San Ramón, departamento de Matagalpa. Murió en 1998 por una enfermedad hipertensiva durante su embarazo. Acompañada. Católica. Causa de muerte: eclampsia.
Los datos de esta joven ahora forman parte de un voluminoso compendio de 155 fichas de muertes maternas ocurridas en todo el país de enero a julio del 98 y que el Ministerio de Salud (MINSA) retomó para someter los casos a un estudio e identificar por qué y de qué se están muriendo más de 160 madres nicaragüenses por año y cómo se puede evitar que este flagelo siga destruyendo la salud de las mujeres más pobres.
Lorena reunía casi todas las características sociales de las mujeres que mueren cada año en Nicaragua como consecuencia de un embarazo de alto riesgo: era pobre, joven, analfabeta y vivía en una zona rural. No usaba ningún método anticonceptivo, nunca recibió un control prenatal a pesar de que tenía signos de riesgo y, murió en su domicilio antes del parto, sin asistencia del MINSA ni de parteras.
El comentario al final de su ficha es que era un caso de alto riesgo obstétrico por su edad y posiblemente una buena coordinación entre la red de apoyo comunitaria y la unidad de salud más cercana, o bien, si el personal de salud o las parteras hubieran captado a tiempo a Lorena, ella habría recibido la atención a la cual tenían derecho para preservar su vida.
En lo que va de este año, 67 mujeres como Lorena han fallecido por algún problema antes y después del parto, y aunque las estadísticas oficiales indiquen que hay 14 casos menos que el año pasado en el mismo período, las cifras son dramáticas y la incidencia de este problema viene siendo la misma desde 1993. Lo que se ha mejorado es el registro de los casos, no el problema.
Después de Guatemala, Honduras y El Salvador, Nicaragua ocupa el cuarto lugar en muertes maternas en la región centroamericana.
En 1993 la tasa de mortalidad materna era de 98 por cada 100,000 nacidos vivos, en el 98 pasó a 156.
En los últimos cuatro años, las dos regiones autónomas del Atlántico del país y Río San Juan, han tenido las tasas de mortalidad más altas, incluso de hasta 230 y 400 muertes por cada 100,000 nacidos vivos. Este año las muertes han sido menores, según los registros.
Matagalpa es el departamento que registra más muertes maternas hasta el momento, 14 en total; seguido de Managua con 11; Jinotega y Chontales, con seis cada uno. El resto tiene de tres a una muerte registrada.
Lo que no varía es que en las zonas rurales sea donde más se mueran las mujeres, entre los 19 y 35 años. Las causas obstétricas directas en el último quinquenio han sido principalmente la retención placentaria, eclampsia, infecciones causadas por restos de placenta después del parto, el aborto y la rotura uterina.
El período de más muerte materna lo constituye el puerperio (42 días después del parto) principalmente por hemorragias. En este indicador intervienen factores como el acceso a los servicios de salud. En las zonas rurales, el 33% de la población se encuentra a más de dos horas de camino de las unidades de salud.
Otros factores son la deficiente calidad del personal de salud y la disponibilidad de insumos médicos y no médicos.
Apenas un 34% de las mujeres tienen acceso a tener sus hijos en alguna unidad de salud con personal capacitado. El otro 70% está en manos de parteras o comadronas, muchas sin ningún tipo de preparación.
En este sentido, el MINSA reconoce que el 81% de las muertes por causas obstétricas sucedieron por las deficiencias institucionales, relacionadas con una pobre captación de las embarazadas para hacerles sus controles prenatales.