Lo peligroso no es el 35 por ciento, sino el estar interpretando y explicando la realidad socioeconómica y política de Nicaragua, como lo hacían los pensadores sofistas de la civilización antigua: Transformando hábilmente lo aparentemente lógico en lógico y sobre esa lógica engañosa aparentar la defensa “del futuro económico y democrático de Nicaragua”, como si se pudiera perder lo que no se tiene.
Señores en la Nicaragua de hoy los grandes, medianos y pequeños productores carecen de financiamiento gubernamental, de asistencia tecnológica y para colmo están siendo despojados de sus propiedades por embargos bancarios. En el campo se vive prácticamente una hambruna que obliga a la mayoría de los jefes de familia a migrar hacia El Salvador, Honduras y Costa Rica en busca de trabajo.
El desempleo y el subempleo en general se encuentra en un nivel nunca alcanzado generando un estándar de vida infrahumano, llamado “Extrema Pobreza”. Entonces surge la pregunta ¿Qué futuro económico corre peligro?
No hace falta una lupa o ser brillante académico para darse cuenta que estudiar o enfermarse, en nuestro país, es un lujo vedado a las grandes mayorías.
¿Será esta democracia la que también está en peligro?. Democracia no es defender la incapacidad de formar un partido o alianza política, que tenga fieles y disciplinados seguidores. Nicaragua no necesita de una veintena de partidos políticos, eso no es democracia, necesita de una sociedad civil fuerte, dinámica y organizada, y a lo sumo de tres a cuatro organizaciones políticas serias que respeten al ganador de acuerdo a las reglas establecidas, para luego todos unidos trabajar por un proyecto de unidad nacional.
Esto no es descubrir el agua helada, como me dijo recientemente un anciano.
LIC. ABELARDO BOJORGE
Sociólogo.