Desde 1992 se realizan esfuerzos para tratar de unir al conservatismo en un partido monolítico, unido y fuerte que represente una opción verdadera y una alternativa viable de solución como organización, a la crítica situación política que vive nuestro país, amén de los ya tradicionales y estructurales problemas de índole socioeconómico.
Se trató de renovar el partido con la anuencia de algunos sectores importantes de la vieja guardia, lo cual fue saludable, sin embargo la constante de fractura y de fragilidad persiste.
Vemos en el espectro político nacional diversas facciones de la familia conservadora, con individualidades de indudable presencia y valor; por un lado la Acción Nacional Conservadora (ANC) con presencia casi imperceptible en alianza con el liberalismo oficial; Alianza Conservadora (ALCON) sin mucha oportunidad en la actual coyuntura electoral, y el Partido Conservador que al pasar la prueba de verificación se convierte por historia y tradición en el eje rector en torno al cual girarán partidos de diferente connotación político-ideológica, buscando alianzas con fines meramente de supervivencia política.
Pero el Partido Conservador sus dirigentes y máximos representantes, tienen que propugnar por la unidad de la familia verde, para tener la autoridad moral suficiente de unir en torno a él al resto de familias políticas. No se puede llamar al orden al vecino cuando hay división en el seno del hogar.
DR. ROLANDO BERTRAND RIOS
Somoto