Cuando escucho decir que un hombre o una mujer tiene el hábito de la lectura pienso bien de él o ella. La lectura mantiene siempre vivas y despiertas as nobles facultades del espíritu, dándole nuevas emociones, ideas y conocimientos.
Leer es multiplicar y enriquecer la vida interior, es asociarse a la existencia de sus semejantes, hacer actos de unión y fraternidad con los hombres. El que lee aunque se halle confinado en una aldea, vive en el movimiento universal y puede decir que nada humano le es indiferente.
La lectura fecunda el conocimiento y el corazón, dando intensidad y expansión a los sentimientos, por lo cual el libro nos regala enseñanza, y ejemplos fortaleciendo las esperanzas que ya disipan sosteniendo las vocaciones nacientes que buscan el camino a través de las sombras del espíritu y las dificultades de la vida.
Me parece conveniente elevar con Rafael Heliodoro Valle la oración por el libro: danos Señor, el libro de cada día. Danos el libro que todos puedan leer, el que sea para todos como el sol y todos entiendan como el agua. El que nos alumbre en este largo camino que se llama vida; queremos luz. El que nos levante de esta tierra que nos arrastramos. Queremos alas.
Querido lector yo te invito a leer con mucho entusiasmo para que crezcas y para que descubras nuevas culturas, y ayudes a desarrollar a tu querida Patria.
HNA. LILLIAM ORTIZ PERALTA R.S.N.S.
Estudiante de la UNICA Español